
Cuba atraviesa una transformación demográfica que reduce el número de habitantes y eleva el peso de las personas mayores dentro de la población. La baja natalidad, la salida de población en edad laboral y el aumento de la esperanza de vida han alterado la estructura de los hogares y plantean nuevos desafíos para el sistema de cuidados.
El fenómeno también aumenta la presión sobre los servicios de salud y asistencia social, en un país donde crece la demanda de atención para enfermedades crónicas, tratamientos especializados y ayuda cotidiana. Para muchos mayores, resolver traslados, turnos médicos y tareas domésticas se convirtió en una dificultad adicional.









Fuente: Infobae — Ver noticia original