Una escena insólita y lamentable se vivió en el fútbol de Brasil. Un partido entre Uberlandia y Mamoré, correspondiente a las semifinales de la Segunda División del Campeonato Mineiro Sub 20, terminó con una batalla campal, la intervención de la Policía Militar y un récord mundial de expulsiones: 51 tarjetas rojas.
El escándalo se desató a los 54 minutos del encuentro, cuando Mamoré ganaba 3-1. Después de convertir el tercer gol de su equipo, uno de los futbolistas le hizo gestos provocadores al banco de suplentes rival y desató una pelea generalizada que involucró a prácticamente todos los protagonistas.
La situación rápidamente se salió de control. Los jugadores y los integrantes de los cuerpos técnicos comenzaron a intercambiar golpes y patadas. Incluso se tiraron objetos como botellas de agua, sillas y camillas. La violencia fue tal que el árbitro Fernando Patrick decidió suspender el encuentro.
En total, fueron expulsados 43 futbolistas y ocho integrantes de los cuerpos técnicos. De esta manera, el encuentro superó el récord anterior de 36 tarjetas rojas, establecido en 2011 durante un partido de la Primera D del fútbol argentino entre Claypole y Victoriano Arenas.
La magnitud de los incidentes obligó a la intervención de la Policía Militar de Minas Gerais, que llegó al estadio para controlar la situación y evaluar los daños ocasionados durante los enfrentamientos.
Pero el escándalo no terminó dentro del campo de juego. Según el informe del administrador del estadio, los incidentes también provocaron importantes destrozos en las instalaciones: aproximadamente 14 puertas resultaron dañadas, además de baños, duchas, inodoros, armarios, bancos de madera y parte del cableado eléctrico. También se reportaron daños en camillas y dos bañeras de hidromasaje.
Fuente: TN — Ver noticia original