Horas después de que el presidente Trump anunciara que EE. UU. compraría diésel ruso, el Kremlin dijo que no habría una reanudación inmediata de las discusiones para poner fin a la guerra. El presidente Trump acusó el sábado a Ucrania de provocar un "problema mundial" con los ataques a las refinerías rusas y dijo que el país debería buscarse "un nuevo presidente", lo que supuso un nuevo golpe para Kiev un día después de que anunciara que abriría los mercados estadounidenses al diésel ruso. El sábado, en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos le había dicho a Ucrania: "Puedes hacer lo que quieras con Rusia. Pero no ataques las refinerías, porque eso ha provocado un problema mundial". Dijo que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, "quiere crearle problemas al mundo". Y añadió: "Creo que ya es hora de que Ucrania se busque un nuevo presidente". Más de cuatro años después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala, Ucrania ha seguido una estrategia de ataques de medio y largo alcance que han devastado las líneas de suministro y la infraestructura petrolera rusas. Estos ataques han ayudado a Ucrania a frenar el avance ruso e incluso a recuperar algo de territorio, pero el sábado Trump los relacionó con los altos precios del combustible, que se dispararon este año después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán. "Quiere crearle problemas al mundo", dijo Trump refiriéndose a Zelenski. "Quiere crear problemas a nuestros agricultores y ganaderos con el diésel, porque Rusia suministra una gran parte del diésel que se consume en todo el mundo". Más tarde, el sábado, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, dijo que Zelenski "cuenta con el apoyo del pueblo ucraniano, y ellos tienen derecho a decidir". Añadió: "Las declaraciones desde el extranjero solo confirman que está haciendo bien su trabajo". El anuncio de Trump el viernes se produjo a pesar de una prohibición rusa a la exportación de combustible y fue seguido por el levantamiento de las sanciones estadounidenses a las exportaciones de diésel ruso hasta abril. Al parecer, el Kremlin no ofreció concesiones a cambio. Horas más tarde, funcionarios rusos dijeron que no habría una reanudación inmediata de las conversaciones de paz. "Pensaremos en cuándo podrían reanudarse estas negociaciones", dijo Yuri Ushakov, el asesor de política exterior del presidente Vladimir Putin, en un comunicado el viernes por la noche. Los esfuerzos diplomáticos se desvanecieron poco después de que los negociadores ucranianos llegaron a Miami para reunirse con los principales enviados de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff. Cuando dichas conversaciones estaban a punto de comenzar, Trump habló extensamente por teléfono con Putin. Si bien el anuncio de Trump sobre el acuerdo del diésel no hizo mención de Ucrania, este perjudica los esfuerzos ucranianos para defenderse, ya que cualquier compra importante de combustible ruso ayudaría a financiar la maquinaria de guerra de Moscú. Funcionarios ucranianos dijeron el sábado que las conversaciones en Miami habían terminado sin un gran avance. En un chat en línea con periodistas el viernes por la noche, Zelenski no ocultó su sensación de haber sido traicionado. "Creo que nuestro equipo simplemente es utilizado como una cortina de humo, y eso ciertamente no es justo", dijo Zelenski, quien ha hecho grandes esfuerzos para mantener una relación estable con la Casa Blanca a medida que Trump ha acercado a Estados Unidos a Rusia y lo ha alejado de sus aliados democráticos tradicionales. "Ciertamente no es así como los socios deberían tratarse entre sí", agregó Zelenski, y calificó el anuncio de Trump sobre el diésel como una "decisión débil". Para Kiev y sus aliados europeos, las breves conversaciones en Miami dejaron al descubierto cómo la diplomacia estadounidense se ha desviado de la búsqueda de un acuerdo de paz duradero a una cacería de acuerdos comerciales con Rusia. El gobierno de Trump ha puesto la carga de las concesiones casi por completo sobre Ucrania y ha ejercido poca presión sobre Moscú para detener su campaña para destruir el Estado ucraniano. El sábado, nuevamente, Trump no sugirió que Putin tuviera que hacer concesiones. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos dijo que Zelenski "podría haber puesto fin a esta guerra muchas veces, muchísimas veces, y ha decidido no hacerlo". El sábado, Zelenski dijo que Rusia había dirigido cinco bombas guiadas a una zona residencial de Zaporiyia, Ucrania, que mataron al menos a 20 personas, incluidos tres niños. "En Rusia, toman cualquier alivio de la presión como señal de que pueden seguir atacando, que pueden seguir arrojando bombas sobre las ciudades", dijo. Daniel Fried, un alto diplomático estadounidense de larga trayectoria y exembajador en Polonia, dijo que estaba "muy claro que los rusos no tienen ningún interés en cualquier enfoque diplomático y simplemente se mantienen al margen, esperando que Occidente, Estados Unidos, los ucranianos acudan a ellos con alguna oferta más grande y mejor". "Cuando empiezas a perseguirlos, simplemente sonríen con suficiencia y esperan a que compres ramos de flores más grandes y hermosos para arrojarlos a sus pies", dijo Fried. Dijo que Trump socavaba no solo la seguridad de Ucrania, sino también la de Europa. "Todo esto ocurre en un momento en que Rusia intensifica su guerra sigilosa contra Europa, y actuamos como si eso no estuviera sucediendo", dijo. No está claro si la medida de Trump de importar diésel ruso tendrá mucho impacto inmediato en los precios antes de las elecciones intermedias en Estados Unidos. En un comunicado el viernes por la noche, Putin dijo después de su llamada telefónica con Trump que Rusia había "confirmado su disposición a suministrar petróleo y productos petroleros al mercado de Estados Unidos y a los mercados globales en general", pero no especificó ninguna cantidad. La maniobra evasiva de Trump en torno a Ucrania continuó un patrón que se había estado desarrollando desde que comenzó su segundo mandato con la afirmación de que podría poner fin a la guerra en 24 horas. El año pasado, Kiev aceptó un llamado de Trump para un alto al fuego inmediato e incondicional, pero Moscú lo rechazó rotundamente. Esa primera ronda de diplomacia estableció una dinámica que aún define las negociaciones: Ucrania no recibió ninguna retribución por decir que sí, y el Kremlin no pagó ningún precio por decir que no. Desde entonces, las ambiciones de forjar una paz duradera se han evaporado en gran medida. En su lugar, ha habido un puñado de pausas tácticas y treguas festivas anunciadas de manera apresurada. Aun así, cuando el gobierno de Trump abrió la vía diplomática más reciente al margen de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas a finales de septiembre, los funcionarios ucranianos se sorprendieron de hasta dónde llegaron Kushner y Witkoff en sus ofertas a Rusia. Según funcionarios familiarizados con las discusiones, que hablaron bajo la condición de anonimato para tratar conversaciones diplomáticas confidenciales, los estadounidenses pusieron tres lucrativos incentivos económicos sobre la mesa para persuadir a Moscú hacia un alto al fuego limitado, ya sea en infraestructura energética o en el mar. Washington planteó la liberación de millardos en activos soberanos rusos inmovilizados en Occidente. El dinero, dijeron los funcionarios, fue visto como un incentivo por adelantado para treguas parciales, no una recompensa por su implementación. Esto revivió una propuesta del año pasado para liberar fondos a Rusia. En ese entonces, la sugerencia fue liberar hasta 100 millardos de dólares. Los estadounidenses también retomaron un plan para vender partes del gigante petrolero ruso Lukoil en un acuerdo multimillonario que iría a un grupo de inversores de Medio Oriente, incluidos algunos con vínculos comerciales con negociadores estadounidenses. Además, Witkoff y Kushner revivieron una propuesta de Estados Unidos que permitiría a Bielorrusia, el aliado y vecino del Kremlin, exportar potasa, según funcionarios familiarizados con las conversaciones. Kiev ha tenido cuidado de no rechazar ninguna propuesta de manera tajante, pero ha exigido salvaguardas. Por ejemplo, ha sugerido pagos espejo dólar por dólar de activos congelados a Ucrania o garantías de ayuda militar adicional ante cualquier incumplimiento de tregua. Pero la frustración de Zelenski con Washington quedó clara a principios de esta semana cuando visitó el lugar de un ataque con misiles rusos en un edificio de apartamentos en el norte de Ucrania, a cientos de kilómetros de las líneas del frente. El ataque mató a 22 personas, incluidos cinco niños, entre más de 100 civiles muertos en ataques rusos tan solo la semana pasada. Cuando se le preguntó sobre los comentarios del secretario de Estado, Marco Rubio, de que las conversaciones para poner fin a los combates estaban "resultando esquivas" porque la guerra había alcanzado un "estancamiento estratégico", Zelenski se indignó. "No estamos en un callejón sin salida diplomático", dijo. El problema, agregó, era que no había suficiente presión sobre Moscú. "Cierren toda su economía", dijo. "Cósanle la boca a Rusia. No los alimenten con sus propias ventas". Valerie Hopkins e Ivan Nechepurenko colaboraron con reportería. Marc Santora ha estado reportando desde Ucrania desde el comienzo de la guerra con Rusia. Antes trabajó en Londres como editor de noticias internacionales enfocado en noticias de último momento y antes fue jefe de la corresponsalía de Europa Central y del Este, con sede en Varsovia. También ha reportado ampliamente desde Irak y África. Andrew E. Kramer es jefe del buró del New York Times en Kiev, y ha cubierto la guerra en Ucrania desde 2014. Valerie Hopkins e Ivan Nechepurenko colaboraron con reportería.
Fuente: Infobae — Ver noticia original