La educación puede ampliar las oportunidades de los jóvenes y, a la vez, aportar nuevas capacidades a las comunidades donde viven. Cuando la formación académica se conecta con orientación vocacional, liderazgo, habilidades socioemocionales y preparación para el empleo, el aprendizaje trasciende las aulas y se convierte en una herramienta para identificar necesidades, impulsar proyectos y construir metas profesionales. En Veracruz, 500 estudiantes iniciaron una nueva etapa de acompañamiento para fortalecer su trayectoria en educación media superior y superior. El Programa de Excelencia El Valor de Educar reúne a la comunidad estudiantil que accederán a recursos y experiencias orientadas a su continuidad educativa, su inserción en un entorno laboral y su participación activa en sus comunidades. La convocatoria recibió 819 solicitudes y seleccionó a estudiantes de distintas instituciones del estado. El proceso refleja una demanda por alternativas que combinen la movilidad educativa, la orientación vocacional y la preparación para un entorno laboral marcado por la innovación, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Formación que acompaña cada etapa educativa En la ceremonia realizada en Veracruz, Constellation Brands presentó a los beneficiarios de la quinta generación de este programa que suma 2.500 beneficiarios acompañados en la entidad desde su creación. Del total de estudiantes seleccionados para el ciclo 2026-2027, 30% cursará educación media superior y 69% educación superior. El programa trabaja con estudiantes de 13 instituciones educativas veracruzanas y articula apoyos económicos con mentorías, talleres, orientación vocacional, formación para el empleo, desarrollo humano y liderazgo. La propuesta busca que los participantes encuentren una ruta para continuar su trayectoria académica y fortalecer habilidades que también pueden trasladar a sus familias, sus escuelas y sus entornos cercanos. El programa incluye cursos, conferencias, proyectos de emprendimiento, experiencias de aprendizaje-servicio e inmersiones laborales. “El acompañamiento permite que los estudiantes desarrollen habilidades, pero también que se conozcan, identifiquen hacia dónde quieren ir y qué quieren hacer con lo que aprenden”, explicó Nina Mayagoitia García, Vicepresidenta de Comunicación y Responsabilidad Social de Constellation Brands. Mayagoitia García señaló que el modelo considera desde jóvenes que egresan de secundaria hasta estudiantes universitarios. La intención es que quienes comienzan la preparatoria puedan construir una trayectoria que facilite su transición hacia una carrera profesional. “El apoyo en esta etapa incentiva a que sigan estudiando una carrera profesional, que un joven pueda concluir estudios de educación superior no sólo lo impacta en lo individual, sino también dentro de su familia y en el lugar en el que vive”, afirmó Mayagoitia García al referirse a los estudiantes que continúan dentro del programa después de cursar educación media superior. Del apoyo académico a los proyectos que transforman comunidades El Programa de Excelencia El Valor de Educar propone una formación complementaria a la escuela mediante la Ruta a la Excelencia, un modelo que establece objetivos académicos y personales para cada participante. La iniciativa impulsa capacidades como la autonomía, el liderazgo, la empatía y la preparación profesional. Para Joshua Abiel Samudio González, estudiante del Tecnológico Nacional de México/Instituto Tecnológico de Veracruz, el programa representa un respaldo para él y su familia, además de un espacio para pensar en sus metas a largo plazo. “No solamente me apoya económicamente y a mi familia, también me abre muchas puertas y oportunidades para aprender más de mí mismo”, afirmó Samudio González. El estudiante explicó que una de las actividades del programa lo llevó a entrevistar a personas mayores de su comunidad para conocer cómo ha cambiado el entorno en el que viven. Esa experiencia le permitió observar problemas locales y reconocer que existen redes de apoyo para enfrentarlos. “Cuando me siento presionado, pienso en todo mi panorama: no solo estoy yo, también hay gente apoyándome y yo también puedo apoyarme en más personas”, señaló Samudio González. Los testimonios compartidos durante el evento mostraron que la formación tiene efectos que van más allá de los resultados individuales. Mayagoitia García explicó que, cuando los estudiantes identifican sus capacidades y metas, suelen trasladar esos aprendizajes a sus entornos familiares y comunitarios. “Lo que están aprendiendo tiene un impacto real en sus comunidades cercanas”, afirmó Mayagoitia García. “Queremos que sea activo, que ayude a toda la comunidad a motivarse a hacer otras cosas”. Liderazgo y oportunidades para el futuro laboral El carácter integral del programa también se refleja en iniciativas creadas por los propios estudiantes. Camila Perdomo Sánchez, beneficiaria del programa, impulsa el Proyecto Macondo, una propuesta orientada a acercar la lectura a niñas y niños de preescolar y primaria de su comunidad. La estudiante señaló que el programa le ha brindado apoyo para sus estudios, materiales y preparación para ingresar a la universidad. También destacó el aporte de las herramientas psicológicas y de organización que ha recibido en los cursos. “Me ayudan a organizar mis tiempos, mis ideas y a trabajar con mis compañeros”, explicó Perdomo Sánchez. Proyecto Macondo busca compartir aprendizajes obtenidos a partir de los libros y facilitar que niñas y niños desarrollen comprensión lectora desde edades tempranas. Perdomo Sánchez relató que ha observado avances en el desempeño escolar de los participantes, sobre todo en matemáticas y español. “Con algo que a mí me gusta, como leer, puedo transmitirlo a los niños de mi comunidad y ellos prestan atención, lo entienden y les sirve”, afirmó Perdomo Sánchez. La participación comunitaria también es parte de los proyectos que comienzan a diseñar estudiantes que recién ingresan al programa. Janet Gamboa Reyes, del Instituto Tecnológico de Boca del Río, explicó que El Valor de Educar le dio confianza para continuar su carrera y explorar formas de aportar soluciones a necesidades detectadas en su entorno. Gamboa Reyes destacó que los talleres de liderazgo le han permitido trabajar aspectos como la paciencia y la empatía. “Uno se da cuenta de sus debilidades cuando conoce estos cursos y las convierte en fortalezas”, señaló. La generación 2026-2027 está integrada por 52% de mujeres y 48% de hombres. El programa se desarrolla con la colaboración de familias, autoridades, aliados académicos y 13 instituciones educativas: Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Veracruz, Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Veracruz, Instituto Tecnológico de Boca del Río, Instituto Tecnológico Superior de Alvarado, Instituto Tecnológico Superior de Tierra Blanca, Instituto Tecnológico Superior de Xalapa, Tecnológico Nacional de México/Instituto Tecnológico de Veracruz, Universidad Politécnica de Huatusco, Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz, Universidad Tecnológica de Gutiérrez Zamora, Universidad Tecnológica del Sureste de Veracruz, Universidad Veracruzana e Instituto Tecnológico de Orizaba. La vinculación entre educación, comunidad y futuro laboral permite que los estudiantes conviertan lo aprendido en acciones concretas dentro de su entorno. A través de proyectos, mentorías y espacios de formación, los jóvenes pueden identificar necesidades locales, fortalecer habilidades para el empleo y construir trayectorias profesionales con un impacto que alcanza a sus familias, escuelas y comunidades.
Fuente: Infobae — Ver noticia original