Una investigación publicada en 2026 por la revista científica JACC: Advances reveló que más del 12% de los sobrevivientes de cáncer sin antecedentes cardíacos desarrollaron problemas cardiovasculares a largo plazo. La investigación analizó a 8.716 pacientes durante un seguimiento de más de doce años, registrando 1.116 eventos cardíacos.
Los científicos descubrieron que comer de forma saludable reduce el riesgo de sufrir problemas del corazón y puede aumentar los años de vida. Quienes mantuvieron una dieta equilibrada de manera constante mostraron una mejor salud cardíaca y una mayor expectativa de vida.
El resultado tiene especial relevancia porque las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte no relacionada directamente con el cáncer entre quienes sobreviven a la enfermedad.
Cuáles son las mejores dietas para proteger el corazón
El trabajo comparó ocho patrones alimentarios diferentes, entre ellos, la dieta mediterránea, la dieta DASH, el patrón MIND, una alimentación predominantemente vegetal saludable y el Índice Alternativo de Alimentación Saludable.
En términos generales, los patrones que mostraron mejores asociaciones compartían algunas características: mayor presencia de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, pescado y otras fuentes saludables de proteínas, junto con una menor participación de alimentos de baja calidad nutricional.
Al comparar los resultados, los expertos notaron que el riesgo de sufrir problemas del corazón disminuyó de manera diferente según el tipo de dieta saludable que siguió cada persona. Aquellos que cumplieron más estrictamente con los planes alimentarios obtuvieron los mayores beneficios para su salud.
Por ejemplo, el Índice Alternativo de Alimentación Saludable se asoció con un riesgo de enfermedad cardiovascular aproximadamente 37 por ciento menor, mientras que la dieta DASH mostró una reducción cercana al 35 por ciento y el patrón mediterráneo, del 28 por ciento.
No todas las dietas tuvieron los mismos resultados. El Índice Alternativo de Alimentación Saludable se vinculó especialmente con menor riesgo de enfermedad isquémica del corazón y accidente cerebrovascular, mientras que la dieta DASH mostró una asociación más marcada con menor riesgo de insuficiencia cardíaca.
Hasta 3,3 años más de expectativa de vida estimada
La investigación también midió cómo influye la alimentación en la expectativa de vida y en el riesgo de muerte por cualquier causa. Entre todas las opciones, la dieta MIND —una combinación de la mediterránea y la Dash— fue la que demostró mejores resultados, logrando la mayor reducción del riesgo de muerte y sumando más años de vida estimados.
El impacto es tan claro que, al cumplir 45 años, las personas que comen sano pueden ganar entre un año y medio, y tres años y medio más de vida en comparación con aquellas que tienen una mala alimentación.
Eso no significa que cambiar la alimentación sume automáticamente esa cantidad de años a la vida de una persona en particular. Se trata de una estimación poblacional obtenida a partir de las asociaciones observadas durante el seguimiento.
El estudio también encontró que el mayor consumo de vegetales, cereales integrales, legumbres, pescados y productos lácteos aparecía relacionado con parte de la asociación cardiovascular observada. Los propios investigadores advierten, sin embargo, que no corresponde atribuir el resultado a un alimento aislado.
Por qué el corazón necesita especial atención después del cáncer
Los sobrevivientes de cáncer pueden tener un riesgo cardiovascular aumentado por diferentes motivos. Algunos tratamientos pueden afectar el corazón o los vasos sanguíneos, mientras que también pueden intervenir procesos inflamatorios, alteraciones metabólicas y factores de riesgo compartidos entre el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
Por eso, una de las áreas que ganó protagonismo en los últimos años es la cardio-oncología, que busca prevenir, detectar y tratar los problemas cardiovasculares antes, durante y después de los tratamientos contra el cáncer.
La alimentación aparece como una pieza posible dentro de ese abordaje, junto con el control de la presión arterial, el colesterol y la glucosa, la actividad física, el abandono del tabaco y el seguimiento médico.
Hay, además, una limitación importante: el trabajo es observacional. Los investigadores encontraron asociaciones entre determinados patrones de alimentación y un menor riesgo, pero eso no permite demostrar que la dieta, por sí sola, haya provocado directamente esos resultados.
Aun así, los datos aportan una señal relevante: después de atravesar un cáncer, la atención no termina cuando finaliza el tratamiento oncológico. Proteger la salud cardiovascular también puede formar parte de una supervivencia más larga y con mejor calidad de vida.
TN CONBIENESTAR
- Estudio Healthy Dietary Patterns and Incident Cardiovascular Disease in Cancer Survivors: A Prospective Cohort Study, publicado en JACC: Advances el 29 de octubre de 2026. JACC
- American College of Cardiology. American College of Cardiology
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