Existe un pueblo ubicado a unos 130 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires que, hasta el día de hoy, mantiene el encanto rural de principios del siglo XX con sus casonas antiguas, calles tranquilas, almacenes de ramos generales y restaurantes de campo. Está escondido dentro de San Antonio de Areco y es una joya que pocos conocen, ideal para unas vacaciones de un día sin salir de Buenos Aires y sin gastar de más.
Se trata de Villa Lía, un lugar que perfectamente se puede recorrer desde la mañana hasta la tarde noche. Está en el norte de la provincia de Buenos Aires y te invita a bajar el ritmo, caminar entre construcciones históricas y sentarte a disfrutar de una comida casera. Sus pequeñas dimensiones y su ambiente rural lo convierten en una escapada ideal para recorrer sin apuro y descubrir sus principales atractivos en un solo día, sin necesidad de hospedarse en caso de que no cuentes con la posibilidad.
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Qué hacer en Villa Lía: todo lo que hay para recorrer
Una de las mejores formas de descubrir el pueblo es recorrerlo caminando. Gran parte de sus calles conserva el aspecto de otra época, con construcciones antiguas y fachadas que recuerdan su pasado inmigrante. De hecho, solo una de sus calles está asfaltada, un detalle que contribuye a mantener su paisaje rural.
Entre las paradas recomendadas está la estación centenaria del ferrocarril, una postal de la historia local, y la Capilla San José, construida en 1929 por iniciativa de Mariano Ustariz. Su arquitectura sencilla y sus interiores la convierten en uno de los edificios emblemáticos de la localidad. También vale la pena visitar el Museo y Centro Cultural Los Rostros de la Pampa, ubicado en la esquina de Corrientes y Sarmiento.
El espacio reconstruye la historia de la inmigración y de los primeros habitantes de la región a través de objetos, documentos, herramientas y elementos de la vida cotidiana. En su sede rural se exhiben máquinas y herramientas agrícolas que permiten conocer cómo se trabajaba la tierra entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Para organizar la visita, conviene consultar previamente los horarios y la disponibilidad de recorridos guiados.
Dónde comer en Villa Lía: platos caseros y sabor de campo
La gastronomía es otro de los atractivos de esta escapada. Entre los lugares tradicionales se destaca Las Argibay, un restaurante ubicado frente a la plaza principal que funciona en una antigua casona restaurada. El lugar ofrece comidas caseras elaboradas con productos locales, y entre las opciones que caracterizan a este tipo de cocina de campo, se destacan los guisos, las pastas caseras, las empanadas y los postres como el flan con dulce de leche.
Los almacenes de ramos generales también forman parte de la identidad del pueblo. Algunos todavía mantienen el espíritu de los antiguos comercios rurales, donde vecinos y visitantes pueden hacer una pausa, tomar algo y disfrutar de un ambiente alejado del movimiento de las grandes ciudades. La recomendación es ir sin apuro, caminar por las calles, conocer los edificios históricos y reservar un momento para almorzar forman parte de la experiencia.
Cómo llegar a Villa Lía desde Buenos Aires
Villa Lía se encuentra en el partido de San Antonio de Areco, a aproximadamente 127-132 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, según el punto de partida. En auto, el viaje demanda alrededor de una hora y media, aunque el tiempo puede variar según el tránsito. Para llegar se puede tomar la Ruta Nacional 9 y luego la Ruta Nacional 8 hasta San Antonio de Areco.
Desde ahí, hay que seguir por la Ruta Provincial 41 en dirección a Baradero y recorrer aproximadamente 18 kilómetros hasta el acceso a Villa Lía. Para quienes quieren irse de vacaciones pero no cuentan con el dinero o el tiempo suficiente, por su cercanía, sus atractivos históricos y su propuesta gastronómica, Villa Lía es una muy buena opción de escapada en un día sin gastar de más.