Jésica Belletti, de 42 años, dejó Buenos Aires y se instaló en las sierras de Córdoba, donde construyó una casa de adobe de 30 metros cuadrados junto a su hijo. Después de más de una década como docente y de atravesar un momento que la llevó a replantearse su vida, decidió empezar de nuevo y levantar su propio hogar con materiales naturales.
En Los Hornillos, una localidad del Valle de Traslasierra, encontró el lugar para llevar adelante ese proyecto. Sin experiencia previa en construcción, se acercó a la bioconstrucción y aprendió distintas técnicas para levantar una vivienda hexagonal de barro, paja y madera, integrada al paisaje serrano.
Cómo construyó una casa de adobe de 30 metros cuadrados en las sierras de Córdoba
Jésica comenzó la obra sin conocimientos técnicos ni experiencia en albañilería. Para aprender, se acercó a la bioconstrucción y tomó como inspiración el trabajo de Carlos Belanko, especialista en técnicas de construcción con materiales naturales.
Para levantar su vivienda utilizó barro, paja, madera, arena y cal, además de técnicas como la quincha. La estructura tiene una forma hexagonal y combina una base de cemento con paredes flexibles que buscan adaptarse a los movimientos del terreno.
Ver esta publicación en Instagram
El proyecto también contempló el aprovechamiento de los recursos naturales. La casa cuenta con techos vivos, terminaciones artesanales y materiales del entorno, en línea con su intención de construir un espacio conectado con la naturaleza.
Durante los primeros meses, la obra avanzó en condiciones difíciles y sin servicios básicos. Jésica se iluminaba con un farol solar y buscaba agua en un arroyo cercano mientras trabajaba para terminar su hogar.
Una casa hexagonal con techos vivos y energía solar: cómo es su hogar
La vivienda tiene 30 metros cuadrados y una estructura hexagonal. Su diseño combina técnicas tradicionales y soluciones pensadas para reducir el consumo de recursos.
Uno de sus rasgos distintivos son los techos vivos, que forman parte de la propuesta de bioconstrucción. Las paredes de adobe y quincha, elaboradas con barro, paja y madera, completan una estructura con terminaciones artesanales.
Para avanzar hacia una mayor autonomía, Jésica incorporó paneles solares y un sistema de captación de agua de lluvia. Estas instalaciones le permiten aprovechar fuentes naturales de energía y abastecimiento.
La casa también se convirtió en el lugar donde crió a su hijo y construyó una nueva vida. Lo que comenzó como un proyecto de autoconstrucción terminó por convertirse en una forma distinta de habitar, con mayor contacto con el entorno natural y el trabajo con materiales de la tierra.
Fuente: TN — Ver noticia original