Una profunda conmoción sacude a Chaco tras conocerse los detalles escalofriantes de la masacre ocurrida en la localidad de Quitilipi, donde una joven de 22 años y cuatro niños fueron asesinados dentro de una vivienda que luego fue incendiada.
El único acusado del quíntuple crimen, identificado como Alberto Luis Ávalos, de 25 años, fue hallado por la policía en estado de shock y debió ser resguardado de los vecinos del barrio que intentaron lincharlo.
El jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, brindó precisiones sobre el operativo y el estado en el que fue encontrado el sospechoso en la escena del ataque, ubicada en la calle Islas Malvinas al 1200, en el barrio Matadero.
Según reveló el funcionario policial, Ávalos fue hallado “inconsciente, con lesiones en el cuello y en un estado de profunda alteración”.
En esa línea, ante FM Gualamba describió: “Posiblemente estaba drogado y con un brote psicótico. Seguía con la mirada perdida, fuera de sí. Estaba como ido y violento”.
Cuatro víctimas fatales se encontraban en el interior de la vivienda incendiada en Chaco y una quinta falleció antes de llegar al hospital.
Testimonios preliminares recopilados en el lugar por la policía indicaron además que el agresor habría aludido ante su entorno que se encontraba “poseído por un demonio”, aunque las autoridades aclararon que no registraba antecedentes penales ni denuncias previas por violencia de género.
La reconstrucción del horror y la secuencia fatal
De acuerdo con la investigación preliminar a cargo del fiscal subrogante Gustavo Valero, la secuencia criminal comenzó en la madrugada del domingo.
El agresor estranguló a su expareja, Rocío Aranda, de 22 años, y posteriormente atacó con un arma blanca a tres menores que se encontraban en el domicilio: el hijo de la joven, de cuatro años, y dos sobrinos, de cinco y cuatro. Las pericias constataron que las víctimas presentaban profundas heridas cortantes en el cuello.
Tras consumar los crímenes, Ávalos provocó un incendio en la finca, construida parcialmente con madera y nylon, y posteriormente intentó quitarse la vida. En el interior del inmueble también se encontraba su hijo de seis meses, quien finalmente murió por inhalación de humo.
Cuando los efectivos policiales y los bomberos arribaron alertados por las llamas, se encontraron con una escena dantesca: dos de los menores estaban calcinados, mientras que en otra habitación yacían el cuerpo de Rocío y el de una nena.
A pocos metros del lugar, el sospechoso fue hallado inconsciente junto a su madre, quien sostenía en brazos al bebé, el cual ingresó sin signos vitales al hospital local.
Intento de linchamiento y traslado a prisión
La tensión en la zona escaló rápidamente cuando los vecinos descubrieron la magnitud de la tragedia e intentaron agredir al femicida. Ante esta situación, la intervención del personal policial fue determinante para rescatarlo y evitar que la turba lo linchara.
Tras recibir las primeras curaciones y constatarse un cuadro de psicosis aguda y posibles signos de intoxicación, el imputado fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad al Complejo Penitenciario N° II de Presidencia Roque Sáenz Peña.
En paralelo, la Justicia secuestró un cuchillo de 27 centímetros con manchas hemáticas, sogas, un encendedor y prendas de vestir del sospechoso, mientras se aguardan los resultados finales de las autopsias para esclarecer formalmente las causas de los decesos.
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Fuente: Crónica — Ver noticia original