
La discusión sobre los gabinetes superiores en la cocina volvió a ganar espacio entre diseñadores y propietarios. La alternativa de prescindir de estas piezas apunta a abrir el ambiente, pero obliga a resolver de otra manera una necesidad central: el guardado cotidiano.
El 27% de los diseñadores anticipa menos gabinetes superiores
El debate no plantea la desaparición total de los muebles altos, sino una revisión de su uso según la superficie disponible, distribución y hábitos de cada hogar.
De acuerdo con el informe de tendencias de cocina 2027 de la Asociación Nacional de Cocina y Baño (NKBA), el 27% de los diseñadores espera reducir la presencia de gabinetes superiores en sus proyectos durante los próximos tres años.

La diseñadora Lily Walters puso el tema en circulación al mostrar una renovación de cocina sin muebles altos. En declaraciones recogidas por Good Housekeeping, sitio especializado en hogares, sostuvo que esa decisión puede hacer que el espacio se perciba más abierto y permitir que el revestimiento de pared tenga papel visual mayor. También consideró que una fila continua de gabinetes puede dar a ciertas cocinas una sensación de recinto cerrado.
La elección responde, en parte, a un cambio en la forma de entender esta habitación. La cocina se integra cada vez más a zonas de estar y recibe soluciones que buscan reducir la apariencia utilitaria.
Para Hillary Cohen, consultada por The Spruce, algunos proyectos se conciben como una extensión de la sala de estar, con una atención mayor a los materiales, luz y elementos a la vista.

El espacio disponible condiciona la decisión en viviendas pequeñas
La eliminación de gabinetes altos tiene límites prácticos. Platos, vasos, alimentos, utensilios y pequeños aparatos necesitan un lugar definido, y el espacio para guardarlos no es igual en todos los hogares.
Magan Bouriot, diseñadora principal de interiores, advirtió que esta opción suele resultar menos viable cuando la vivienda no dispone de una despensa independiente.

En ese contexto, el proyecto requiere prever desde el comienzo dónde se guardará los grupos de objetos. Las opciones que mencionan los profesionales citados por medios especializados incluyen:
- Cajones inferiores profundos para vajilla y utensilios de uso frecuente
- Estantes extraíbles y divisores internos para aprovechar el fondo de los muebles bajos
- Alacenas de altura completa o despensas
- Estantes abiertos y poco profundos para piezas de uso diario
- Gabinetes con frente de vidrio, que reducen el peso visual sin eliminar el almacenamiento

La diseñadora Miranda Cullen, citada por The Spruce, señaló que los cajones profundos y bandejas extraíbles permiten trasladar parte del contenido habitual de los gabinetes altos a una zona de acceso más directo. Los muebles bajos y despensas pasan a sostener la organización
El cambio no depende solo de quitar módulos de una pared. Para que una cocina sin gabinetes superiores funcione, los muebles bajos deben asumir una parte mayor de la organización. La diseñadora Jen Bedford indicó que los cajones bajos están tomando ese papel en las cocinas actuales, al concentrar vajilla y tazas de uso diario en un nivel más accesible.

Los profesionales recomiendan planificar el almacenaje de acuerdo con las rutinas del hogar y reservar los sectores más cómodos para los elementos que se usan todos los días. Los objetos menos frecuentes pueden ubicarse en una despensa o en unidades altas alejadas de la zona principal de trabajo.
También hay opciones intermedias. Bouriot propuso conservar la sensación de amplitud mediante frentes de vidrio, estantes abiertos seleccionados o un revestimiento que se prolongue sobre la mesada, en lugar de retirar toda la capacidad de guardado. Estas soluciones permiten despejar tramos de pared sin convertir la ausencia de gabinetes en una regla para toda la cocina.

La distribución define si conviene mantenerlos, reducirlos o quitarlos
La diseñadora Carol Estes defendió ante Good Housekeeping la reducción de muebles altos y vinculó esa postura con la necesidad de revisar la cantidad de objetos acumulados en casa. Sin embargo, otras voces recogidas por ese medio señalaron que, tras vivir sin gabinetes superiores, volvieron a incorporarlos por razones de uso diario.
El resultado depende de variables concretas: metros disponibles, presencia de despensa, cantidad de personas que usan la cocina, volumen de vajilla y posibilidad de sumar almacenamiento en otras paredes. La discusión muestra que su ubicación y proporción ya no son automáticas.
Fuente: Infobae — Ver noticia original