Ahora resulta que Palantire Technologies es el nombre de la empresa de un tecnomagnate que habita en la Argentina, en el barrio más chic y caro de la Ciudad de Buenos Aires. Se dedica a los análisis de la big data -los macrodatos- y la inteligencia artificial. Parece que desde allí y con la quintaesencia de la inmobiliaria de la Corte Suprema de Justicia, con su flamante reinstalación por unos días de la reforma a la Ley de Tierras, que nació desde el mega DNU 70, podrá junto con otros sicarios del imperio hacerse de los recursos del agua de nuestros lagos, la Patagonia como deshecho, las zonas estratégicas de frontera podrán ser capturadas y enajenadas, los ríos capturados como dragones domésticos, los montes y terruños a los que les cantaba Atahualpa Yupanki podrán ser cepillados y cercenados, la hermanita perdida Malvinas entregada en nupcias a Navitas Petroleum y Sea Lyon en un triángulo morboso. En tiempo real vemos también la presentación, o mejor decir representación, de una pantomima presidencial en el Tribunal del Mar, protestando por los derechos soberanos alrededor de la sobreexplotación del Mar Argentino y su usurpación por los piratas. Curioso ver al anglófilo que preside nuestro país obligado a pararse en el estrado y protestar contra los intereses de su amada Inglaterra. ¿Tendrá todavía sueños maternales y lúbricos con Margaret Thatcher, será mecido aún en sus ensoñaciones mientras mira su retrato en el escritorio de la Casa del Pueblo?
Fuente: Página/12 — Ver noticia original