El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía de Panamá crecerá alrededor del 5% en 2026, impulsada por la recuperación de la actividad productiva, aunque considera necesario profundizar las reformas fiscales, tributarias y estructurales para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y lograr que la expansión económica se traduzca en mayores beneficios para la población. Las estimaciones forman parte de la declaración de la misión del Artículo IV de 2026, realizada entre el 23 de septiembre y el 6 de octubre. El organismo calcula que el producto interno bruto (PIB) aumentó 4,4% en 2025 y anticipa que la economía panameña mantendrá un ritmo de crecimiento de entre 4% y 5% a mediano plazo. En materia de precios, el FMI prevé que la inflación aumente temporalmente hasta superar ligeramente el 2%, antes de estabilizarse entre 1% y 2% en los próximos años. También proyecta que el déficit de la cuenta corriente alcance aproximadamente 1,5% del PIB en 2026, en un contexto de incertidumbre económica internacional. Uno de los principales capítulos del diagnóstico corresponde a las finanzas públicas. El organismo reconoce que Panamá redujo su déficit fiscal al 3,7% del PIB en 2025, por debajo del límite legal del 4%. Además, considera que el Gobierno está encaminado a cumplir la meta de 3,5% en 2026, con reducciones posteriores hasta 3% en 2027 y 1,5% en 2030. Sin embargo, el FMI advierte que la consolidación fiscal requiere aumentar los ingresos permanentes y mejorar la eficiencia del gasto público. Entre sus recomendaciones figura modernizar la administración tributaria, fortalecer las auditorías, utilizar información de terceros para detectar incumplimientos y reforzar los controles sobre facturas y créditos fiscales, con el propósito de elevar la recaudación. Una de las recomendaciones más relevantes consiste en ampliar la base del impuesto de transferencia de bienes corporales muebles y prestación de servicios (ITBMS), revisar las exenciones tributarias consideradas ineficientes y evaluar su tasa nominal, actualmente del 7%, que el organismo considera muy baja. El FMI plantea que cualquier modificación debe tomar en cuenta sus efectos distributivos sobre la población. En cuanto al gasto, recomienda reducir las rigideces salariales del sector público, focalizar mejor los subsidios y establecer revisiones sistemáticas del presupuesto. También plantea mejorar la selección y ejecución de inversiones públicas, mientras insiste en que los ingresos extraordinarios provenientes del Canal de Panamá deben destinarse a limitar el endeudamiento, en lugar de financiar nuevos gastos. El sistema de pensiones constituye otra preocupación. Aunque la reforma aprobada en 2025 permitió atender necesidades inmediatas de financiamiento, el organismo sostiene que serán necesarias nuevas reformas paramétricas para asegurar su sostenibilidad a largo plazo, tomando como referencia la revisión actuarial prevista en la legislación. Respecto a la deuda pública, el FMI considera sostenible su trayectoria bajo el escenario fiscal previsto, aunque identifica riesgos moderados de tensión soberana. También advierte sobre el crecimiento del endeudamiento denominado en monedas distintas del dólar, por lo que recomienda fortalecer la gestión de riesgos cambiarios y financieros. En el sector bancario, el organismo reconoce que el sistema panameño mantiene niveles adecuados de capitalización y rentabilidad, aunque solicita mayor vigilancia sobre los créditos vinculados a construcción, bienes inmuebles y consumo. Asimismo, recomienda fortalecer los mecanismos de liquidez, la resolución bancaria y la regulación de criptoactivos, además de mejorar la supervisión de riesgos cibernéticos. El diagnóstico también señala que el crecimiento del empleo y de los salarios reales ha sido inferior al de la producción, mientras aumenta la informalidad y persisten desigualdades regionales. Por ello, propone fortalecer la formación profesional, las competencias digitales y la preparación para la inteligencia artificial, junto con una reforma educativa que responda mejor a las necesidades laborales. Finalmente, el FMI identifica riesgos relacionados con Cobre Panamá, las concesiones portuarias, posibles conflictos sociales y una nueva sequía asociada a El Niño. Frente a estos desafíos, recomienda fortalecer la transparencia institucional, combatir la corrupción, mejorar las estadísticas públicas y garantizar mayor seguridad jurídica, condiciones que considera fundamentales para atraer inversiones y sostener el crecimiento económico.
Fuente: Infobae — Ver noticia original