El risotto es un plato italiano reconocido por su textura cremosa y su sabor intenso. Aunque suele prepararse con hongos, mariscos o diferentes quesos, existe una versión que utiliza una verdura muy común en cualquier cocina: la zanahoria.
Con apenas 250 gramos de zanahoria y 150 gramos de arroz, se puede preparar un risotto de color anaranjado, textura suave y un sabor ligeramente dulce que combina con el queso parmesano. La clave está en cocinar el arroz lentamente, incorporando caldo caliente mezclado con puré de zanahoria.
¿Qué necesitás?
- 150 gramos de arroz arborio o carnaroli.
- 250 gramos de zanahoria.
- 750 mililitros de caldo de pollo.
- 35 gramos de queso parmesano rallado.
- 1 cucharada de manteca.
- 1 cucharadita de cebolla en polvo.
- 1 cucharadita de ajo en polvo.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- Sal y pimienta a gusto.
La elección del arroz es importante. Las variedades arborio y carnaroli contienen almidón que se libera durante la cocción y permite conseguir la consistencia cremosa característica del risotto.
El paso a paso
- Preparar las zanahorias. Pelarlas y cortarlas en rodajas de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme.
- Hervirlas. Colocarlas en una olla con agua suficiente para cubrirlas y cocinarlas durante aproximadamente 15 minutos, hasta que estén tiernas.
- Hacer el puré. Escurrir las zanahorias y procesarlas o pisarlas hasta obtener una preparación homogénea, sin trozos grandes.
- Preparar el caldo. Calentar los 750 mililitros de caldo de pollo y mezclarlos con el puré de zanahoria. Mantener la preparación caliente.
- Saltear el arroz. Calentar el aceite de oliva en una cacerola y agregar el arroz sin lavar. Revolver durante unos dos minutos para que los granos se impregnen de aceite.
- Incorporar la zanahoria. Añadir una parte del caldo caliente con el puré y mezclar suavemente. Condimentar con cebolla en polvo, ajo en polvo, sal y pimienta.
- Cocinar lentamente. Continuar agregando el caldo de a poco, a medida que el arroz lo absorba. Revolver periódicamente durante unos 17 minutos, hasta que quede tierno, pero ligeramente firme en el centro.
- Agregar el queso y la manteca. Retirar la cacerola del fuego e incorporar el parmesano rallado y la manteca. Mezclar hasta obtener una consistencia cremosa.
- Dejar reposar y servir. Esperar dos minutos antes de llevar el risotto a la mesa. Se puede terminar con un poco más de queso rallado y pimienta negra.
Uno de los errores más comunes al preparar risotto es incorporar demasiado caldo de una sola vez. Para conseguir una buena textura, lo ideal es agregar el líquido caliente de manera gradual, permitiendo que el arroz libere su almidón.
También es importante evitar que la preparación se seque completamente. El resultado debe ser un arroz cremoso.
Finalmente, el último paso es fundamental: la manteca y el parmesano se incorporan fuera del fuego, ya que ayuda a unir los ingredientes sin necesidad de utilizar crema de leche.
Fuente: TN — Ver noticia original