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Compró una casa en San Isidro, se mudó y descubrió problemas en los techos, las cañerías y la calefacción: la Justicia ordenó pagarle más de $203 millones

La mujer había pagado US$650.000 por la propiedad y, poco después de instalarse, encontró numerosos desperfectos.
Compró una casa en San Isidro, se mudó y descubrió problemas en los techos, las cañerías y la calefacción: la Justicia ordenó pagarle más de $203 millones

Una mujer compró una casa en San Isidro con la intención de mudarse a un domicilio más amplio, pero después de instalarse empezó a descubrir problemas en distintos sectores de la propiedad. Había filtraciones en los techos, cañerías deterioradas y una calefacción que no funcionaba, entre otros desperfectos que complicaron el uso cotidiano del inmueble.

La operación se había concretado en 2018 por US$650.000, según la escritura. La compradora encontró la propiedad a través de una inmobiliaria, a unos 50 metros de su antigua vivienda. Sin embargo, lo que parecía una mudanza a una casa en mejores condiciones terminó en un conflicto judicial que se extendió durante años.

Después de reclamarle al vendedor que se hiciera cargo de los arreglos y no obtener una respuesta, inició una demanda. La Justicia Civil y Comercial de San Isidro comprobó que la vivienda tenía vicios ocultos que ya existían antes de la compra y condenó al vendedor a pagar más de $203 millones.

Los problemas que encontró después de mudarse

Los primeros desperfectos aparecieron poco después de que la mujer se instalara en la casa. Además de las filtraciones, las cañerías en mal estado y la calefacción fuera de servicio, también se detectaron problemas en el jacuzzi, la pileta, la pared medianera y el portón del garaje.

La compradora realizó distintos reclamos para que el vendedor asumiera el costo de las reparaciones. En febrero de 2019 le envió una carta documento y, ante la falta de respuestas, volvió a intimarlo formalmente en noviembre de 2020.

Un mes después, declaró resuelto el contrato e inició una mediación judicial, pero las partes no llegaron a un acuerdo. El vendedor, por su parte, argumentó que el plazo legal para reclamar por los defectos de la propiedad ya había vencido.

El juez Mariano Bonanni rechazó ese planteo. Consideró que los defectos ocultos pueden aparecer a medida que se utiliza la vivienda y que la compradora había reclamado conforme iba descubriendo los problemas. También tuvo en cuenta mensajes de WhatsApp y correos electrónicos que quedaron acreditados durante el proceso.

Una pericia determinó que los daños tenían al menos 10 años

Una de las pruebas centrales del juicio fue el informe de un ingeniero civil que inspeccionó la propiedad y documentó los desperfectos con fotografías. Según su evaluación, la mayoría de los daños se habían originado al menos 10 años antes de la compra, en un contexto de falta de mantenimiento.

El especialista señaló que el deterioro alcanzaba gran parte de los elementos constructivos, incluidos los muros, los pisos y los techos. También estimó que las reparaciones necesarias costaban más de $202 millones.

Los testimonios incorporados al expediente reforzaron esa conclusión. Una de las personas que conoció la casa poco después de la mudanza declaró que, aunque parecía estar en buenas condiciones porque había sido recién pintada, algunos problemas eran visibles para alguien con conocimientos técnicos. Entre ellos, mencionó la falta de tejas y cables eléctricos colgando.

Qué resolvió la Justicia y cuánto deberá pagar el vendedor

En su sentencia del 10 de marzo, el juez reconoció que los vicios ocultos estaban probados y que el vendedor debía responder por ellos. Sin embargo, rechazó el pedido de anular la compraventa, porque la mujer seguía viviendo en la propiedad y varias reparaciones ya se habían realizado.

En cambio, ordenó pagar el costo de los arreglos efectuados y de los que todavía faltaban, por un monto superior a los $202 millones. A esa suma agregó $1 millón por daño moral, al considerar el sufrimiento y las dificultades que implicó convivir durante años con una casa deteriorada y afrontar reparaciones sin recibir respuestas del vendedor.

El fallo también rechazó otros reclamos, como el lucro cesante y los daños que la mujer atribuyó a la caída de tejas sobre su automóvil, porque no se consideraron suficientemente acreditados. Además, el demandado deberá afrontar las costas del juicio. Los intereses se calcularán desde la intimación formal de noviembre de 2020, según las pautas establecidas en la sentencia.

Fuente: TN — Ver noticia original