Vanessa Bell, inglesa de nacimiento, podría vivir en Londres pero prefiere Buenos Aires. No solo prefiere esta ciudad: la recorre, la estudia, analiza sus estilos arquitectónicos, descubre tesoros, organiza tours para mostrarlos y escribe guías -bilingües- para difundirlos.
Publicó entre otras cosas el Mapa Brutalista de Buenos Aires, un estilo arquitectónico de hormigón crudo surgido a mediados del siglo pasado, con ejemplos de edificios emblemáticos como la Biblioteca Nacional, de Clorindo Testa (quien solía llamarla “el gliptodonte), la Torre Dorrego, un edificio circular que los porteños llamamos “el Rulero”, o el Banco de Londres (hoy Banco Hipotecario) de la calle Reconquista. Esta guía se vende en las tiendas del MoMA y el Met de Nueva York y también en la Galería Tate de Londres.
La actividad de Vanessa Bell no se limita a la exploración urbana. Hija de padre inglés y madre argentina, observa las costumbres y los modos peculiares de la ciudad, que los nativos damos por sentado; un día compuso una lista y la publicó en Twitter, en inglés.
Esto provocó un aluvión de protestas y hostilidad que sorprendió a la autora. La lista incluía la inclinación local por hacer cola, los encargados de los edificios que lavan las veredas con mangueras, las discusiones por el cambio al pagar en los comercios.
Un recorrido por su página de Instagram (@cremedelacremeba) es un viaje de reconocimiento cargado de ternura. Si la Guía se ocupa de los grandes edificios y curiosidades de la ciudad muchas veces desconocidas, en su perfil, entre imágenes de arte, gente llamativa y amigos, incluye también las galletitas argentinas, una porción de pizza con fainá, Charly García, Messi y Maradona, un plato con chorizos y morcillas, ciertos balcones y paredes, Sandro y Michael Jackson, las facturas de panadería, Alfred Hitchcock y Margaret Thatcher.
Vanessa Bell organiza talleres para hablar en inglés. Gente de buen nivel que quiere mejorar o aumentar su fluidez. Se reúnen para hablar de cine, arte, salidas, toda clase de temas. El recién llegado no tiene la obligación de hablar de entrada, puede mantenerse en silencio durante los primeros encuentros hasta controlar la timidez.
Mientras tanto, ella puede analizar la calidad de algunos restaurantes, destacar determinadas heladerías artesanales, recorrer en los tours sus pasajes favoritos por ejemplo en el barrio de Caballito.
Nada de esto impide que, como periodista altamente calificada, colabore en revistas inglesas de diseño y arquitectura, como Dwell o Monocle. Sin duda alguna, estamos ante la Creme de la Creme.
Fuente: TN — Ver noticia original