Las lluvias intensas en la provincia de Neuquén desbordaron ríos y arroyos, anegaron caminos y dejaron a decenas de familias rurales incomunicadas. Ante ese escenario, el gobernador Rolando Figueroa confirmó que se declarará la emergencia meteorológica por seis meses, una herramienta que le permitirá al Estado provincial disponer de recursos extraordinarios para obras pluviales, asistencia a los damnificados y tareas preventivas.
“Se están llenando cañadones que hace 70 años que no recibían semejante cantidad de agua”, advirtió el mandatario. La frase resume la magnitud de un fenómeno que excedió cualquier previsión. La infraestructura existente, reconoció Figueroa, queda desbordada ante episodios de esa intensidad y por eso la provincia evalúa desde la conformación de un comité de crisis permanente hasta la construcción de una represa de gran envergadura sobre el río Neuquén, aunque se trata de una obra costosa y de largo plazo.
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El operativo aéreo para llegar a los aislados
Con los caminos intransitables, el gobierno neuquino desplegó un operativo por aire para asistir a las poblaciones más vulnerables. Tres aeronaves fueron puestas a disposición: un helicóptero provincial, otro del Plan Nacional de Manejo del Fuego y un avión destinado al traslado de personas, víveres e insumos sanitarios.
La prioridad estuvo puesta en quienes requerían atención médica y en el abastecimiento de medicamentos a parajes rurales.
Uno de los puntos críticos fue Rincón de los Sauces, donde la imposibilidad de circular por tierra amenazaba con dejar sin insumos al hospital local. El operativo incluyó un vuelo con reactivos y materiales básicos. Para aprovechar la capacidad de carga del avión, fue necesario retirar algunos asientos y reorganizar el interior.
La misma nave permitió concretar el traslado sanitario de un paciente que llevaba meses internado en el hospital Castro Rendón, en Neuquén capital, a raíz de una fractura de pelvis, y que necesitaba regresar a su lugar de origen.
El impacto en Vaca Muerta
La acumulación de agua, barro y sedimentos interrumpió la circulación en distintos corredores viales y complicó el transporte de cargas y el desplazamiento de trabajadores. Uno de los tramos más afectados fue la ruta nacional 40, entre Chos Malal y Las Lajas. Camiones cisterna que transportaban combustibles quedaron atrapados en sectores cubiertos de barro, una imagen que refleja las dificultades que enfrentaron los transportistas.
Pese a las complicaciones, las estimaciones iniciales indicaban que las demoras logísticas no se traducirían necesariamente en una caída inmediata de la producción. Para sostener esa previsión, las operadoras mencionaron la utilización de cuadrillas y mecanismos de contingencia.
El alcance efectivo de esas medidas, sin embargo, depende de la evolución del clima y del estado de las rutas. Los daños en los caminos también reavivaron las críticas por la infraestructura vial en los alrededores de Vaca Muerta, donde la continuidad de las operaciones depende de corredores seguros para el transporte de insumos y combustibles.
El Litoral, en emergencia por las crecidas
El fenómeno de El Niño no golpea solo a la Patagonia. En el Litoral, las lluvias en las cuencas del norte mantienen en vilo a varias provincias y obligaron a cerrar pasos fronterizos. La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) informó que el cruce Ituzaingó (Corrientes)-Ayolas (Paraguay) seguirá cerrado al menos hasta el viernes 30 de octubre, una medida que alcanza al tránsito peatonal y vehicular y que ya lleva dos semanas. Misiones también tiene cortados los pasos fluviales hacia Paraguay en Eldorado, Puerto Rico, Puerto Leoni y Corpus Christi, y hacia Brasil en El Soberbio, Panambí, Alba Posse y San Javier.
Siete puntos permanecen o superaron los parámetros de evacuación: Libertador (Misiones); Ituzaingó, Itá Ibaté, Itatí, Paso de la Patria y Corrientes capital (Corrientes); y Barranqueras (Chaco). Frente a Ituzaingó, la isla Apipé está anegada en un 50%, dividida en dos y con la ruta cortada. En la zona, hay más de 100 personas evacuadas. La novedad es que el agua en Reconquista (Santa Fe) también superó los parámetros de evacuación, y el Gobierno santafesino trabaja en las defensas sobre la RP 1 ante el temor de que se desborde el río San Javier.
En Chaco, la crecida del Paraná complica la provisión de agua potable en Resistencia. El alto nivel del río dificulta la captación de “agua cruda”, informó Sameep, la empresa estatal que provee el fluido para consumo humano. En Misiones, Puerto Iguazú se mantiene en estado de alerta: el río Iguazú, a la altura de las Cataratas, superó la marca de 17,7 millones de litros por segundo, un caudal 11 veces por encima de la media. Algunos miradores y recorridos están habilitados y otros no, según cómo evolucione la situación hora a hora.
Un escenario que depende del clima
La declaración de emergencia en Neuquén, que al momento del anuncio todavía debía formalizarse mediante un decreto, se enmarca en un contexto de preocupación por la evolución de las precipitaciones durante los próximos meses.
Tanto en la Patagonia como en el Litoral, las autoridades mantienen un monitoreo constante y recomiendan a la población seguir las indicaciones oficiales ante la posibilidad de nuevas crecidas. El impacto del fenómeno climático, que ya dejó evacuados, rutas cortadas y pérdidas materiales, podría extenderse durante el verano y obligar a reforzar las medidas de prevención en distintas regiones del país.