PUBLICIDAD
ARGENTINA Y EL MUNDO · INFORMACIÓN DESDE TODOS LOS ÁNGULOS
Dólar oficialCargando…Venta en pesos
Dólar tarjetaCargando…Venta en pesos
Dólar blueCargando…Venta en pesos
Dólar MEPCargando…Venta en pesos
Contado con liquiCargando…Venta en pesos
Cotizaciones de referencia · Fuente: DolarAPI
PUBLICIDAD
Tu marca
en este espacio
PUBLICIDAD
Tu marca
en este espacio

León XIV en Argentina: fiel al pontificado de Francisco, pero con un estilo propio

León XIV es un decidido apóstol de la paz y la justicia socia pero con un estilo diferente a su antecesor.
León XIV en Argentina: fiel al pontificado de Francisco, pero con un estilo propio

Después del audaz pontificado de Francisco, que tantos nuevos planteos dejara abiertos en la Iglesia, la misión de León XIV parece ofrecer una nueva fisonomía. El actual Papa desde sus primeras palabras se mostró como un decidido apóstol de la paz y la justicia social, fiel al pontificado de Francisco, pero con un estilo diferente. Quienes más lo han tratado coinciden en observar su equilibrio, su capacidad de escucha, de reflexión y de análisis, distinto de la temperamental y arrolladora personalidad de su predecesor.

Su figura combina la condición de estadounidense, por nacimiento y formación, y de misionero latinoamericano por adopción. Se advierten hoy los encendidos deseos de visitar Perú, su segunda patria, allí donde tuvo que enfrentar la brutalidad de la política del condenado presidente Alberto Fujimori (padre de la actual mandataria) y los escándalos de la Iglesia liderada por el ex-arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, finalmente severamente castigado por Roma en 2019.

Su lenguaje es claro y contundente en cada encuentro y ya resaltaba en su encíclica: “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”.

La torre de Babel es imagen de la codicia humana, la ciudad de Dios guarda relación con el pensamiento de San Agustín. O cuando se ocupa de un tema que es central para él: “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias”. No se cansa de apelar a la fraternidad universal, la superación de egoísmos y de las infructuosas tensiones que se derivan de la intolerancia y el fanatismo.

En efecto, sostiene que “el verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa”.

Respetuoso de la separación de los ámbitos, reconoce que la doctrina social de la Iglesia “no pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos”.

Al mismo tiempo, sostiene que “vivir la justicia en la Iglesia significa sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos. Al respecto, la escucha de las víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia es parte integrante de un camino de justicia, que comprende el reconocimiento del daño, la reparación justa y la prevención”.

Preocupado por estar cerca de la cultura contemporánea, asevera que “al compromiso concreto por los pobres también es necesario asociar un cambio de mentalidad que pueda incidir en la transformación cultural”.

Como religioso agustino está muy consustanciado con la vida comunitaria, como misionero y obispo en el Perú conoció situaciones de marginalidad y miseria, como superior de su orden visitó los cinco continentes, como encargado de los obispos conoció todos los episcopados del mundo. Ciertamente, se diría, una “providencial” formación para el cargo que ahora le toca ejercer.

El tono amable no le resta autoridad ni claridad, y menos parecería afectar sus decisiones. Apunta a la profundización de la sinodalidad, que para concretarse en el futuro próximo necesitará de una manera plural para la conducción de la Iglesia en sus diferentes circunstancias y lugares. Su capacidad de gobierno es cada vez más evidente, tanto en el plano de la política internacional como en la vida interna de la Iglesia. Es un hombre que, además, mantiene una relación particular con los tiempos y los silencios.

Para la Argentina sus palabras y actitudes pueden significar riesgos tanto para el gobierno como para la oposición. Robert Francis Prevost es, como señalamos, claro y conciso, particularmente sensible a la justicia social y la sensibilidad de las generaciones jóvenes. Por otra parte, no simpatiza con el capitalismo a ultranza y se permite no identificarse con la historia del peronismo.

¿Cómo lo entenderá la Iglesia local? Ciertas personalidades dentro del episcopado podrán comprenderlo mejor que otras. Por ejemplo, obispos como el cardenal de Córdoba, el presidente de la conferencia episcopal, el arzobispo de San Juan, entre varios parecerían más en sintonía que otros para entender en profundidad sus propuestas. Quizá la visita del Papa le permita a muchos apreciarlas y ponerlas en acción.

Fuente: Clarín — Ver noticia original