
Los faros de un coche se vuelven amarillentos con el tiempo porque la capa protectora del plástico se desgasta con la exposición al sol y a la intemperie.
Cuando eso ocurre, el plástico queda expuesto y se oxida. Aun así, los faros pueden limpiarse en casa con productos básicos, siempre que el daño esté en el exterior y no adentro.
Tocar el faro antes de limpiar dice dónde está el problema
Antes de usar cualquier producto, hay que pasar la mano por la superficie del faro. Si se siente rugosa o arenosa, el amarillamiento está afuera y se puede tratar.

Si la superficie se siente completamente lisa pero el faro sigue opaco o con manchas, el problema está dentro del armazón: humedad atrapada, un foco en mal estado o un sello roto. En ese caso, limpiar por fuera no resuelve el problema.
Lavar bien es el primer paso, sin excepción
Antes de aplicar cualquier cosa, hay que lavar el faro con agua tibia y jabón para quitar el polvo y la mugre acumulada. Si se frota sin lavar primero, las partículas de tierra actúan como lija y rayan el plástico.

Después se seca con un paño de microfibra y se cubre con cinta de enmascarar la pintura y los bordes alrededor del faro para protegerlos. Ese paso evita rayaduras accidentales en la carrocería.
La pasta de dientes funciona para el amarillamiento leve
La pasta de dientes blanca —especialmente las blanqueadoras— actúa como un abrasivo suave que retira la capa superficial de oxidación.
Se aplica directamente sobre el faro con un paño limpio o un cepillo de dientes viejo, se frota en movimientos circulares y se deja actuar unos minutos. Luego se enjuaga con agua limpia y se seca bien.

Para un resultado algo más fuerte, se mezcla la pasta de dientes con bicarbonato en partes iguales antes de aplicarla. El bicarbonato potencia la acción abrasiva sin dañar el plástico.
Sin sellador UV, el amarillamiento vuelve en meses
Este es el paso que más se omite y el que más diferencia hace. Limpiar el faro sin protegerlo después deja el plástico expuesto de nuevo a los rayos ultravioleta, y la oxidación regresa en pocos meses.

Una vez que el faro está limpio y seco, se aplica una cera o sellador con protección UV para crear una barrera que frena el deterioro. Es el paso que determina cuánto dura el resultado.
Estos productos dañan el plástico y no deben usarse
El repelente de insectos, la acetona, los desengrasantes fuertes y los limpiadores en aerosol de uso doméstico pueden dejar el plástico manchado, nublado o con la superficie arruinada de forma permanente.

Los solventes dejados sobre el plástico pueden opacar la superficie, según advierte la extensión de la Universidad de Georgia. Tampoco se deben usar esponjas metálicas ni estropajos abrasivos. Si el faro tiene fisuras, agua adentro o el reflector interno está dañado, la única solución es reemplazar el conjunto.
Hay casos en que la limpieza casera no es suficiente
Cuando el faro tiene fisuras visibles, agua acumulada adentro o el reflector interno aparece dañado o desprendido, ningún producto casero va a resolver el problema. Lo mismo ocurre cuando el amarillamiento está en el interior del armazón y la superficie exterior se siente lisa al tacto.

En esos casos, seguir frotando por fuera solo hace perder tiempo y puede rayar el plástico innecesariamente. La revisión con un mecánico o especialista en carrocería es la única opción viable.
Estacionar a la sombra reduce el deterioro desde la primera vez
La exposición directa al sol es la causa principal del amarillamiento. Estacionar el auto bajo techo o en zonas con sombra reduce considerablemente el desgaste de la capa protectora. Lavar el coche con regularidad y reaplicar el sellador UV cada pocos meses mantiene los faros en buen estado por mucho más tiempo.

Los autos que permanecen al aire libre durante el día amarillan más rápido que los que se guardan en cochera, independientemente de su antigüedad.
Fuente: Infobae — Ver noticia original