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El pasado solidario del papa León XIV: cómo vivió en primera persona la devastación del fenómeno El Niño en Perú

El pasado solidario del papa León XIV: cómo vivió en primera persona la devastación del fenómeno El Niño en Perú
El pasado solidario del papa León XIV: cómo vivió en primera persona la devastación del fenómeno El Niño en Perú

El papa León XIV conoce de cerca las consecuencias provocadas por El Niño, ya que cuando llegó al norte de Perú en 1985 se encontró con una región que trataba de recuperarse de una de las mayores catástrofes meteorológicas de su historia. Entre 1982 y 1983, el fenómeno golpeó extraordinariamente con lluvias que dejaron a miles de familias sin sus casas.

Robert Francis Prevost había iniciado su misión en Chulucanas, en la región de Piura. Allí, asistió a las comunidades que aún padecían las consecuencias de aquellas inundaciones. En ese entonces, había aprendido que”reconstruir no significa simplemente reemplazar lo que ha sido destruido”.

“Nadie reconstruye solo”, aseguró León XIV durante un discurso oficial en el Vaticano en mayo de este año. Años después, ya como obispo de Chiclayo, volvió a enfrentarse a lluvias extremos y otras emergencias humanitarias, como las acontecidas durante el paso de El Niño en 2017.

Así fue El Niño de 1982-1983

Un calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial alteró profundamente la circulación atmosférica y la distribución de las precipitaciones. Según el sitio Meteored, las lluvias torrenciales castigaron parte de Perú, puntualmente las regiones de Piura y Tumbes, durante varios meses.

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La situación generó desborde de ríos, inundaciones generalizadas y graves pérdidas agrícolas. Aunque el Papa aún no había llegado a aquella región, en 1985 se encontró con una sociedad aún afectada profundamente. Miles de familias se habían visto afectadas por daños en las viviendas, caminos y medios de subsistencia que condicionaron sus vidas.

Con apenas 30 años, Prevost se había sumado a la misión agustiniana de Chulucanas. De acuerdo a testimonios reunidos por la revista jesuita América, la gravedad de las necesidades humanitarias hizo que parte de sus responsabilidades diarios quedaran a un costado para ayudar a los damnificados.

El niño del 2017 golpeó a Perú nuevamente

Una emergencia meteorológicas de características similares se vivió en 2017, tras un intenso calentamientos del mar frente a Perú y Ecuador que favoreció la aparición de intensas lluvias sobre la costa norte. Esta vez se trató de El Niño costero con condiciones neutrales en el Pacífico ecuatorial central.

El Niño costero limita el calentamiento anómalo y persistente del mar frente a las costas del norte de Perú y Ecuador, por lo que sus consecuencias son más regionales: fuertes lluvias, inundaciones y un impacto directo en la pesca y la vida marina local a lo largo del litoral sudamericano.

En ese entonces, el Pontífice se desempeñaba como obispo de Chiclayo, en Lambayeque. Se involucró en la organización y distribución de asistencia humanitaria, recorriendo zonas inundadas y acompañando a las familias afectadas.

La experiencia en Perú siguió marcando su trayectoria. En marzo del 2023 durante unas graves inundaciones vinculadas al ciclón Yaku, el Papa recorrió las comunidades afectadas en Lambayeque y promovió varias campañas para conseguir alimentos y asistencia económica.

Fuente: El Destape — Ver noticia original