Las jaboneras suelen quedar olvidadas en un cajón cuando se rompe el juego del baño, se cambia la decoración o se empieza a usar jabón líquido. Sin embargo, antes de tirarlas, hay varias formas de aprovecharlas en otros ambientes de la casa.
Según el material y el diseño, pueden servir para ordenar objetos que suelen quedar sueltos sobre una mesa o una mesada. Las de cerámica, vidrio o metal, por ejemplo, pueden funcionar como pequeños recipientes decorativos, mientras que las de plástico son livianas y fáciles de trasladar.
La clave está en elegir un nuevo uso que se adapte a su forma y comprobar que estén limpias y en buenas condiciones.
1. Armar un pequeño organizador para el escritorio
Las jaboneras pueden encontrar un lugar en el espacio de trabajo o estudio. Sirven para reunir clips, ganchitos, chinches, gomitas elásticas y otros elementos pequeños que suelen mezclarse en los cajones.
Si tienen compartimentos o separaciones, se pueden aprovechar para clasificar los objetos según su uso. Las más profundas resultan útiles para guardar piezas pequeñas, mientras que las más planas permiten tener todo a la vista.
2. Usarlas como base para macetas pequeñas
Otra alternativa es reutilizarlas como platitos para colocar debajo de macetas chicas. De esta manera, pueden recoger el agua que escurre después del riego y evitar que caiga directamente sobre muebles o estantes.
Antes de hacerlo, es importante verificar que la jabonera tenga el tamaño adecuado para la maceta y que el material resista la humedad. También hay que retirar el agua acumulada para que las raíces no permanezcan encharcadas. Las piezas con diseños, relieves o colores pueden sumar un detalle decorativo a una repisa, un escritorio o el alféizar de una ventana.
3. Transformarlas en un portaesponjas para la cocina
Si la jabonera es resistente al agua y fácil de limpiar, puede reutilizarse junto a la pileta de la cocina para apoyar una esponja o un paño de limpieza. Así, se evita que queden directamente sobre la mesada y se aprovecha un objeto que ya tenés en casa.
Lo ideal es elegir un modelo con ranuras o una superficie que permita escurrir el agua. Si la jabonera es completamente plana y retiene humedad, conviene vaciarla y limpiarla con frecuencia para evitar la acumulación de residuos.
Antes de reutilizar una jabonera, conviene lavarla con agua y detergente y secarla bien, especialmente si estuvo en contacto con restos de jabón o humedad durante mucho tiempo. Así, un objeto que parecía no tener utilidad puede transformarse en un accesorio práctico para mantener la casa más ordenada.
Fuente: TN — Ver noticia original