Hay lugares de la Argentina donde el viaje es tan fascinante como el destino y basta con mirar por la ventanilla para descubrir paisajes increíbles.
En el norte del país existe una travesía que invita a pasear sin apuro, detenerse en cada rincón y disfrutar de un entorno que cambia a medida que se avanza.
Sin dudas, una propuesta ideal para quienes buscan desconectarse de la rutina y descubrir las maravillas naturales que esconde el territorio nacional.
Un antiguo puente metálico atraviesa el cauce del río Escoipe, rodeado de imponentes cerros y abundante vegetación.
Un recorrido entre montañas, vegetación y paisajes multicolores
La Quebrada de Escoipe es un espectacular corredor natural que está ubicado en la provincia de Salta, a unos 57 kilómetros de la capital provincial.
Se extiende desde la localidad de Chicoana hasta el pie de la Cuesta del Obispo y constituye uno de los recorridos más pintorescos para quienes desean explorar el norte argentino.
Uno de sus principales atractivos es la Ruta Provincial 33, que atraviesa este impresionante escenario y conecta el Valle de Lerma con los Valles Calchaquíes.
A lo largo del trayecto, el camino serpentea entre enormes montañas, atraviesa sectores estrechos y ofrece vistas panorámicas que parecen sacadas de una película.
Una pequeña capilla se destaca entre las formaciones rocosas y los paisajes verdes de la región.
Lo más sorprendente es la diversidad de paisajes que aparecen en pocos kilómetros.
En los sectores de menor altura predomina una vegetación exuberante, con helechos, nogales y laureles que cubren las laderas y crean un entorno de gran belleza natural.
Sin embargo, a medida que se asciende, el paisaje comienza a transformarse.
El verde intenso deja paso a formaciones rocosas de tonalidades rojizas, amarillentas y ocres, que generan un contraste espectacular y ofrecen postales completamente diferentes a lo largo del recorrido.
Los senderos de montaña permiten disfrutar de caminatas y vistas panorámicas increíbles del norte argentino.
Otro de sus grandes atractivos son los imponentes paredones de piedra que se levantan a ambos lados del recorrido.
Estas formaciones naturales, moldeadas por distintos procesos geológicos, crean un paisaje espectacular.
Además, el río Escoipe acompaña buena parte del trayecto, atravesando sectores encajonados entre las montañas.
Sus aguas conforman un entorno ideal para disfrutar de la tranquilidad y realizar fotografías.
El curso de agua serpentea entre profundos barrancos y laderas cubiertas de vegetación.
Para los amantes de las actividades al aire libre, la zona ofrece alternativas de senderismo, trekking y recorridos en bicicleta, especialmente mediante excursiones organizadas.
Finalmente, quienes continúen por la ruta podrán llegar hasta la Cuesta del Obispo, uno de los caminos de montaña más espectaculares de Salta.
Allí, las curvas se multiplican y el paisaje alcanza su máxima expresión en Piedra del Molino, un punto panorámico situado a unos 3.348 metros sobre el nivel del mar.
Los enormes cactus se mezclan con árboles y arbustos, creando uno de los contrastes naturales más llamativos de la quebrada.
5 motivos para visitar la Quebrada de Escoipe
Fuente: Crónica — Ver noticia original