El 24 de abril de 2010, Silvia Luna y su pareja Juan Burgueño iban a casarse, después de varios años de noviazgo y convivencia. Estaba todo listo, con preparativos en marcha e invitaciones repartidas, pero no todo era color de rosa: una semana antes había empezado a circular un video en el pueblo, en el cual ella aparecía con un amante, que había sido grabado el año anterior con el celular de la joven. La cuestión era: ¿Quién lo había hecho público y por qué?
Eran “bravas”
Silvia y Carola Bruzzoni eran compañeras de trabajo en el bar Matute de General Las Heras. Para el resto del personal, tenían carácter fuerte y las definieron como “bravas” por sus “encontronazos” y disputas, referidas siempre a cuestiones propias del trabajo.
El expediente judicial afirma que, “sin que importe demasiado el modo en que Bruzzoni se enteró de la existencia de esa filmación, lo cierto es que un día aprovechó un descuido de Silvia para hacerse con el chip de memoria del celular de su amiga, copiando el archivo, que luego mostró y pasó a distintos compañeros de Matute”. Y agrega: “Esas imágenes trascendieron el círculo de quienes trabajaban en el restaurante y como reguero de pólvora se difundieron por todo el pueblo de Las Heras. Al poco tiempo, cualquiera podía acceder al mismo, ya que fueron subidas a Internet”.
Al casamiento de Silvia estaba, obviamente, invitada Carola. También el marido de ella, Sergio Robledo, quien iba a filmar el acontecimiento. Pero Carola tenía otras intenciones: “Comentó a algunos compañeros de trabajo que tenía planeado sorprender a Silvia el día de su casamiento, pasando en pantalla gigante nada menos que el famoso video hot en el momento en que la novia ingresara al salón”.
Silvia Luna era moza del bar Matute, donde también trabajaba Carola Bruzzoni.
Unos días antes de la boda, Silvia se enteró por boca de compañeros de trabajo del plan que tenía Carola para su fiesta. El 16 de abril, a 8 días de la ceremonia, su novio recibió un archivo de video que no pudo reproducir en aquél entonces y un mensaje: “¿Te diste cuenta de que sos un cornudo?”.
Al día siguiente Silvia fue a la casa de Carola para discutir el tema. Ella no la quiso recibir. “Hablamos en Matute”, le dijo. La chica se fue y pasó por la casa de otra compañera de trabajo, Carolina Casco. Allí, Silvia le dijo que no podía trabajar más con Carola: “La tengo que matar, así no se puede seguir”. De ahí Silvia se fue al bar. Llegó a las 8 de ese sábado 17 de abril. Entró y estaba Carola, que había llegado antes que ella, en una especie de patio interno, donde se hallaban heladeras, una pieza de depósito y el acceso a los baños. En ese momento, cuando Silvia atravesó la cocina para ir a ese patio trasero, todo comenzó a desencadenarse…
Un mazazo fatal
A la pasada la chica tomó de una mesa la maza para aplastar milanesas. Cuando se encontraron, Silvia increpó a su compañera y se suscitó una áspera discusión. En un momento, Luna aplicó un fortísimo golpe con la maza en la sien izquierda de Carola. Pese al impacto siguieron forcejeando, hasta que las separó otra empleada atraída por los gritos de las mujeres. “¡Soltame, soltame!”, se gritaban mutuamente. Las dos estaban llorando. La otra chica se interpuso entre ambas y las separó. No dijeron nada más y Luna se fue del lugar. Carola le dijo a la que las había separado: “Me golpeó acá”. Pidió hielo para ponerse en la cabeza con un repasador. Le ofrecieron llevarla al hospital, pero no quiso.
Carola Bruzzoni, la víctima fatal.
Pasó una hora y media hasta que llegó el dueño del restorán, que interrogó a las mujeres sobre lo que había sucedido e insistió con llevar a Bruzzoni al hospital. Ella, pálida, le dijo solamente que la acercara a su casa. Antes de retirarse aseguró que ya estaba bien y que no le dolía. Su marido notó que esa misma noche mientras dormían comenzó a salirle sangre donde la habían golpeado. Fue internada y pasó por tres hospitales. Bruzzoni murió 9 días después del golpe en el Hospital Vicente López de la zona.
Condena y libertad
Silvia quedó detenida y fue condenada el 24 de febrero de 2012 a 10 años de prisión por el homicidio de su amiga. Sin embargo, un año después la Sala III del Tribunal de Casación Penal de La Plata le redujo la pena a 4 años, ya que los jueces consideraron que Luna había actuado en “estado de emoción violenta”.
Luna nunca reconoció cómo sucedieron los hechos de acuerdo con su condena. Siempre sostuvo la versión de que fue Carola quien la atacó y que ella, en su afán de defenderse, tomó lo primero que encontró y la golpeó en la cabeza. En el juicio no quedó demostrado eso, sino todo lo contrario. Finalmente, tras pasar por un penal en Florencio Varela, recuperó la libertad con la totalidad de la nueva pena cumplida en julio de 2013.
Silvia Luna, condenada a 10 años de prisión por el homicidio de Carola Bruzzoni.
“Nosotros no estamos conformes con este fallo”, dijo en ese momento Cristian Pérez Solís, abogado del viudo de Carola. “La instancia que queda es la Corte Suprema de Justicia, pero la familia no está decidida a continuar con esta travesía judicial. Creen que es revictimizarse y volver a pasar angustia. Se sienten víctimas de la Justicia”, agregó.
Luego de dejar la cárcel Luna no regresó a General Las Heras. Tampoco volvió a hablar más con Burgueño.
La nueva vida de Silvia Luna
Después de ser condenada, Luna debió reconstruir su vida. No sólo conoció a su nueva pareja, sino que también estudió y se recibió de técnica superior en Enfermería Profesional.
La nueva vida de Silvia Luna: se recibió de enfermera, se puso en pareja con un ex presidiario y tuvo un hijo.
Por otra parte, mientras estuvo alojada en el penal de Florencio Varela se relacionó con un hombre que en ese momento cumplía una condena por robo calificado en General Alvear.
Después de salir en libertad, continuó visitándolo en la cárcel de Melchor Romero, hasta que a él lo liberaron en 2017. Se fueron a vivir juntos y tuvieron un hijo.
Fuente: Crónica — Ver noticia original