Los investigadores que analizaron entre 1980 y 2024 registros de captura, marcaje y recaptura en 5 vías fluviales de los Grandes Lagos Superiores estimaron que algunos machos de esturión de lago podrían vivir hasta 435 años. El trabajo, publicado en Journal of Fish Biology y divulgado en Smithsonian Magazine, revisó poblaciones del lago Black, los ríos Sturgeon, Menominee y St. Clair, además del lago Winnebago. Sus resultados sitúan a esta especie entre los vertebrados más longevos conocidos y plantean nuevas preguntas sobre la protección de unas poblaciones que se redujeron de forma pronunciada desde finales del siglo XIX. El crecimiento permitió calcular una edad que los anillos ya no revelan El esturión de lago (Acipenser fulvescens) es el pez de mayor tamaño de los Grandes Lagos. Suele medir entre 1,2 y 1,8 metros y pesar de 14 a 36 kilogramos. Sus antepasados coexistieron con los dinosaurios hace 200 millones de años, mientras que las estimaciones previas ubicaban su vida media entre 50 y 100 años. Hasta ahora, el ejemplar más viejo documentado había sido uno de 154 años capturado en 1953 en la frontera entre Minnesota y Canadá. El nuevo cálculo casi triplica esa marca para algunos machos, aunque no determina que esa sea necesariamente la edad máxima que la especie puede alcanzar. Calcular la edad de peces silvestres es difícil. En muchas especies, los anillos oscuros de las escamas indican los años de vida; en los esturiones, sin escamas, se analizan las espinas pectorales. Pero en ejemplares longevos esos anillos se vuelven indistinguibles o dejan de formarse Por ese motivo, el equipo encabezado por Edward Baker, investigador pesquero del Departamento de Recursos Naturales de Michigan, recurrió a otro método. Durante 44 años, los científicos capturaron este animal, registraron su sexo y longitud, les colocaron una etiqueta bajo la piel y los devolvieron al agua. Las etiquetas transpondedoras, similares a las que usan veterinarios para identificar perros y gatos, incluyen un número único de 15 dígitos. La retención de casi todas las marcas permitió identificar a los animales recapturados hasta 42 años después y comparar cuánto habían crecido. Los ejemplares más grandes elevaron las estimaciones de longevidad Con los datos de captura-marcaje-recaptura, los investigadores calcularon la tasa media de crecimiento anual de cada población. Para ello, restaron la longitud de la primera captura a la medida registrada en la última y dividieron el resultado por los años transcurridos. El análisis contempló que las hembras suelen crecer más que los machos, que el alimento disponible influye en el desarrollo y que el crecimiento disminuye con la edad. Las diferencias entre cursos de agua también fueron notorias: los esturiones del río Black crecieron menos del 40% anual que los del río St. Clair. A partir de esas variaciones, el grupo elaboró una ecuación para estimar la edad de un macho de 1,60 metros y de una hembra de 1,80 metros, las longitudes máximas aproximadas observadas en las poblaciones estudiadas. Los machos de esas dimensiones tendrían entre 87 y 215 años, mientras que las hembras se ubicarían entre 90 y 248 años. Los ejemplares de mayor tamaño llevaron las proyecciones más lejos. Algunos machos mostraron una edad media estimada de hasta 435 años, y algunas hembras, de 292 años. Según el estudio, este individuo podría acercarse a la longevidad del tiburón de Groenlandia, considerado el vertebrado más longevo, y duplicar la vida del pez roca de ojos rugosos. El investigador sostuvo, no obstante, que otras especies de esturión también podrían vivir períodos comparables. La ictióloga Prosanta Chakrabarty, de la Universidad Estatal de Luisiana y ajena a la investigación, consideró que “todas las especies de esturión deben ser reevaluadas en cuanto a su edad debido a este estudio”. Aun así, señaló que el método utilizado en el estudio es menos preciso que la datación por radiocarbono, usada para determinar la edad de los tiburones de Groenlandia. La confirmación de la edad influiría en la conservación de la especie Los investigadores plantearon que el letargo invernal podría contribuir a la larga vida de estos peces. Durante ese período, los esturiones reducen su metabolismo, frecuencia cardíaca, respiración y temperatura corporal, con el fin de conservar energía. El grupo busca aplicar datación por radiocarbono para contrastar los rangos estimados y ya contactó a los autores del trabajo que determinó la longevidad del tiburón de Groenlandia. Baker indicó que todavía esperan una respuesta. La verificación es relevante para la recuperación de una especie vulnerable. A finales del siglo XIX, unos 15 millones de ejemplares que habitaban los Grandes Lagos. Sin embargo, actualmente su población equivale a menos del 1% de aquella cifra, de acuerdo con la revista científica Canadian Journal of Fisheries and Aquatic Sciences. “La pesca indiscriminada fue lo que provocó el declive de las poblaciones de esturión de lago a principios del siglo XX”, señaló Baker. Las hembras desovan entre los 20 y los 25 años y solo pueden reproducirse aproximadamente una vez cada 4 a 9 años. Esa maduración tardía implica que los descensos poblacionales pueden ser rápidos y la recuperación, lenta. “Necesitamos proteger a la especie de la pesca”, afirmó Baker, quien pidió límites estrictos de captura para dar a las poblaciones una oportunidad de recuperarse.
Fuente: Infobae — Ver noticia original