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Un milagro animal en las sierras: fujeron baleados y no pueden volar, pero como pareja lograron tener su primera cría en cautiverio que ilusiona a la conservación

Nació Achala, la primera condorita hembra de una pareja de cóndores rescatados en el Tatú Carreta de Casa Grande. Nacimiento natural y conservación
Un milagro animal en las sierras: fujeron baleados y no pueden volar, pero como pareja lograron tener su primera cría en cautiverio que ilusiona a la conservación

El Centro de Rescate de Fauna Silvestre Tatú Carreta, ubicado en Casa Grande, confirmó el nacimiento de Achala, una hembra de cóndor andino nacida el pasado 10 de septiembre. La noticia fue difundida por la propia institución a través de sus redes sociales, donde detallaron cómo se produjo el arribo de la nueva integrante de la familia de cóndores que reside en el centro punillense.

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Según informó Tatú Carreta, el nacimiento se produjo de manera completamente natural y sin intervención veterinaria, siendo todo el proceso monitoreado mediante una cámara remota que permitió a los especialistas seguir cada etapa sin alterar el comportamiento de los padres. La pequeña es la cuarta cría nacida de una pareja de cóndores rescatados y se convirtió en la primera hembra del grupo familiar, un dato que adquiere especial relevancia para las tareas de conservación que lleva adelante la institución. Actualmente, la pichona crece acompañada por sus padres y permanecerá aproximadamente siete meses en las instalaciones del centro antes de que se evalúe su futuro.

La historia de los padres: de las balas al milagro de la reproducción

Los padres de Achala llegaron al centro tras recibir disparos que les provocaron lesiones irreversibles, impidiéndoles volver a volar en libertad. Se trata de dos ejemplares que sufrieron la violencia de la caza ilegal y que, como consecuencia de las heridas, quedaron imposibilitados de regresar a su hábitat natural. A pesar de no poder regresar a la vida silvestre, los ejemplares lograron reproducirse en cautiverio, trayendo previamente al mundo a Yastay, Camín y Yuspe. La historia de esta pareja de cóndores es un ejemplo de resiliencia: aun cuando sus alas ya no pueden surcar los cielos cordobeses, su legado genético continúa a través de sus crías. El primer hermano, Yastay, había sido liberado en su hábitat pero murió apenas cinco meses después tras ser envenenado por cebos tóxicos, un episodio que conmocionó a los especialistas y que refleja las amenazas que enfrenta la especie en libertad. La historia de esta familia de cóndores quedó registrada en el documental “Lo que el nido nos enseñó” , una producción que relata el proceso de rescate, rehabilitación y reproducción de estas aves emblemáticas de la región.

Las perspectivas de liberación y el futuro de Achala

El cóndor andino es considerado una especie amenazada, por lo que su reproducción forma parte de las tareas de conservación que ejecuta la institución. Cada nacimiento en cautiverio representa una oportunidad concreta para fortalecer las poblaciones de una especie que enfrenta múltiples riesgos en su entorno natural, desde la caza y el envenenamiento hasta la pérdida de hábitat. Si su desarrollo físico y las condiciones lo permiten, Achala podría ser liberada alrededor del año de vida para continuar su existencia en libertad. A diferencia de sus progenitores, la joven hembra sí tendrá la oportunidad de volar en el ambiente natural, lo que constituye un motivo de esperanza para el equipo del Tatú Carreta y para todos aquellos que trabajan por la preservación de la fauna silvestre. Su nombre fue elegido en homenaje a “Alas de Achala” y a la historia de Suyai, dos referencias vinculadas a la conservación de la especie en las sierras cordobesas, lo que refuerza el vínculo simbólico entre esta nueva cría y el territorio donde nació. El seguimiento de su crecimiento y desarrollo será clave para determinar si, en un futuro no demasiado lejano, Achala podrá surcar los cielos de las sierras, cerrando un ciclo que comenzó con las heridas de sus padres y que hoy se renueva con la llegada de una nueva generación.

Fuente: El Destape — Ver noticia original