Un perro que empieza a dormir menos de lo habitual puede estar manifestando algo más que un cambio en su rutina. El descanso cumple un papel importante en la recuperación física, la regulación emocional y el funcionamiento cognitivo de los animales.
Un estudio analizó la relación entre las horas de sueño y el bienestar canino a partir de información de 77 perros evaluados durante los primeros meses de 2025. La muestra incluyó animales que vivían en hogares, perros de refugios y perros de asistencia.
Para realizar el análisis, los cuidadores estimaron cuántas horas dormía cada animal durante un período de 24 horas. Luego, los investigadores cruzaron esos datos con la Matriz de Evaluación del Bienestar Animal (AWAG), una herramienta que contempla aspectos físicos, psicológicos, ambientales y relacionados con el manejo cotidiano.
Uno de los resultados más llamativos fue que el 62,3% de los perros dormía menos de 14 horas diarias. En cambio, el 37,7% superaba ese umbral. Según los autores, el descanso recomendado para un perro adulto se ubica aproximadamente entre las 14 y las 18 horas por día.
Menos horas de sueño y más señales de malestar emocional
Los resultados mostraron una asociación moderada entre una menor duración del sueño y peores indicadores generales de bienestar. Sin embargo, el vínculo más marcado apareció al analizar variables relacionadas con el miedo, la ansiedad y la frustración.
También se encontraron relaciones con la respuesta al estrés, la movilidad, el nivel de actividad y la posibilidad de que los animales tengan cierto control y previsibilidad sobre su entorno.
Los investigadores aclaran que estos resultados no demuestran que dormir poco provoque ansiedad o frustración. La relación también puede funcionar en sentido inverso: un perro que atraviesa situaciones de estrés, miedo o incertidumbre puede tener dificultades para descansar y despertarse con mayor frecuencia durante la noche.
El entorno también puede influir. Los perros que vivían en refugios presentaron la mayor variabilidad en las horas de sueño, con algunos ejemplares que descansaban menos de cuatro horas y otros que superaban las 14. Entre los factores que podrían alterar el descanso, los autores mencionan el ruido, la iluminación artificial, la presencia de animales desconocidos y la falta de previsibilidad.
Además, la calidad del sueño es tan importante como su duración. Los despertares frecuentes pueden interrumpir las distintas fases del descanso, incluido el sueño REM, relacionado con la regulación emocional. Por eso, pasar muchas horas acostado no siempre significa que un perro esté descansando adecuadamente.
Qué cambios en el sueño de un perro deberían llamar la atención
Un cambio repentino en los hábitos de descanso puede ser una señal para observar con mayor atención al animal. Si un perro que normalmente duerme durante buena parte del día empieza a mostrarse inquieto, se despierta constantemente o recorre la casa durante la noche, conviene analizar qué puede estar ocurriendo.
Entre las posibles causas aparecen el dolor, las enfermedades, el estrés, los ruidos y las modificaciones en la rutina. Estos factores pueden afectar tanto la duración como la calidad del sueño.
Los investigadores también advierten que algunos problemas de salud pueden alterar los patrones de descanso. En determinados casos, una enfermedad puede hacer que el perro duerma menos, mientras que en otros puede provocar que descanse más horas de lo habitual.
Por eso, prestar atención a los cambios en el sueño permite detectar posibles señales de malestar. Si la alteración persiste o aparece acompañada de otros síntomas, es recomendable consultar con un veterinario.
Fuente: TN — Ver noticia original