Antonio del Castillo es el abuelo de Morena Verdi, de 20 años, y Brenda Del Castillo, también de 20, dos de las víctimas del triple crimen de Florencio Varela. También fue asesinada Lara Gutiérrez, de 15 años.Las tres jóvenes desaparecieron la madrugada del 20 de septiembre de 2025, después de salir de Ciudad Evita. Sus cuerpos fueron hallados en una vivienda de Florencio Varela.Para la Justicia, la principal hipótesis apunta a una venganza vinculada al narcotráfico.”Brenda y Morena eran primas y muy amigas, se llevaban unos pocos meses. Prácticamente, nacieron juntas, crecieron juntas y se fueron juntas”, recordó Antonio a quien sus nietos le dicenTata.Según contó el abuelo, las dos jóvenes tenían una relación muy cercana y formaban parte de una familia numerosa. “Tengo 30 nietos. Somos muy unidos. Después de lo que pasó con las chicas, todos dejaron sus diferencias y tiran para el mismo lado”, sostuvo a Crónica el abuelo. Morena, relató, era una joven alegre y afectuosa. “Era toda alegría, chispita. Iba caminando, alguien se me colgaba, me daba un beso y era ella”, expresó.También recordó las escenas cotidianas que compartían. “Tiraba cohetes con los nenes y yo la retaba”, contó sobre su nieta.Brenda tenía un lugar especial dentro de su casa. “Era la dueña de mi pieza, la única que podía entrar y no dejaba que nadie lo hiciera”, relató Antonio.”Queremos Justicia nada más”El abuelo contó que había visto a Morena pocos días antes del crimen. “Estaba con su novio. Me dijo que estaba yendo a trabajar en un bar”, recordó.La última vez que las vio juntas fue durante el cumpleaños del hijo de Brenda. Según relató, las jóvenes le pidieron que las acompañara a comprar bebidas. El hijo de Brenda había cumplido un año cuando asesinaron a su mamá. “Está con la abuela, su bisabuela y tatarabuela. Está muy bien protegido, atendido. Se está criando con mucho amor, pero le falta su mamá”, dijo Antonio.”El único que trabaja soy yo. Mi hijo, el papá de Brenda, está muy deprimido, muy golpeado. En estos días no se le puede hablar. Todos los meses va al cementerio”, contó.Antonio con su nieta Morena. Su otra hija Sabrina, la mamá de Morena, está bajo custodia policial luego de haber recibido amenazas para que no hablara sobre el caso.”Le dijeron que si no se callaba le iba a pasar lo mismo a su otra hija”, afirmó el abuelo de la joven. Por ese motivo, contó que otros integrantes de la familia también permanecen con custodia.Antonio explicó que se trasladó a la ciudad de Buenos Aires para poder trabajar, mientras su familia continúa viviendo en La Tablada. “Estamos a la expectativa, esperando confiar un poquito en la Justicia, que a veces te hace dudar”, sostuvo.El reclamo de la familia se mantiene firme desde el comienzo de la investigación. “Queremos justicia nada más”, expresó Antonio.Un mural para mantenerlas presentesEl abuelo también habló del dolor que le provocó lo que se decía sobre las jóvenes. “Nos dolió mucho lo que se dijo de ellas. No todos piensan de la misma manera. Pueden dudar todo lo que quieran; pero ellas son tres víctimas”, afirmó.Antonio contó que el duelo también quedó marcado por la forma en la que recibió la noticia y por las condiciones en las que fueron encontradas las jóvenes. “No quiero ni pensar en lo que les hicieron. Nos las devolvieron en dos bolsas de consorcio. No pudimos darles un beso”, expresó.”Lo que les hicieron no tiene adjetivo. Tampoco se los puede llamar personas”, sostuvo al recordar el crimen y la violencia ejercida contra las tres víctimas.Con el paso de los meses, la familia comenzó a organizar distintas acciones para mantener vivo el recuerdo de Morena, Brenda y Lara. Entre ellas está la construcción de un mural en el camino de Cintura y Crovara, realizado a pulmón mediante una colecta entre familiares y allegados.”Yo antes ponía un pasacalle con el nombre de las tres todos los meses. Un día me dijeron: ‘Papi, no gastes más plata, vamos a hacer un mural para que quede'”, relató Antonio.Armaron un grupo de WhatsApp entre todos los familiares: Todos por Brenda y Morena, y se pusieron a juntar plata para hacerlo. El aniversario del crimen aparece ahora como otro momento difícil para los familiares. “Es muy difícil. Después del aniversario vamos a tener que ver dónde estamos parados, bajar un poco los decibeles. Toda la familia está muy golpeada”, señaló.Antonio también habló de su propio duelo. “Yo me hice duro cuando las asesinaron, antes no era así”, dijo y agregó: “Las recuerdo con mucha tristeza. Pienso mucho en ellas, pero no puedo llorar, no me sale; me gustaría poder hacerlo””Tengo en mi celular las fotos de las nenas de fondo de pantalla y casi ni las puedo mirar”, contó.Antonio se puso al frente del reclamo de Justicia desde el incioFrente a la investigación, el abuelo mantiene un reclamo que repite desde el comienzo: conocer toda la verdad sobre lo ocurrido. “Desconfiamos de la Justicia y detrás de esto tiene que haber gente importante”, afirmó.De cara a una eventual instancia de juicio, Antonio anticipó que será un momento especialmente doloroso para toda la familia. “Va a ser difícil cuando llegue el juicio tenerlos enfrente”, expresó.”Yo entré a la sala velatoria cuando todavía no había nadie. Me abracé a los dos ataúdes; y les prometí que iba a luchar hasta el final”, aseguró el Tata. Crónica Policiales: todas las noticias de hoy
Fuente: Crónica — Ver noticia original



