El Arzobispado de Buenos Aires anunció la restauración de la iglesia Santa Felicitas, uno de los edificios religiosos más antiguos de la Ciudad. Emplazado en el barrio de Barracas, el templo presenta filtraciones, grietas, problemas en sus instalaciones eléctricas y daños en distintos sectores de su estructura, mientras que una construcción lindera también registra un importante desgaste.
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La decisión llegó después de varios reclamos por el estado del inmueble y de una reunión entre representantes del Arzobispado y el rector de la iglesia, Carlos Peteira, para avanzar con un relevamiento que permita definir las intervenciones necesarias.
¿Cómo será la restauración de la iglesia Santa Felicitas de Barracas?
La primera etapa consistirá en un relevamiento del edificio para identificar los sectores más comprometidos y establecer cuáles serán las intervenciones prioritarias.
“Vamos a analizar si existen cuestiones de seguridad o riesgos inminentes. Trataremos de realizar apuntalamientos, reconstrucciones parciales y retirar intervenciones inadecuadas”, explicó Vanesa Pedreira, integrante de la Comisión de Patrimonio Cultural Arquidiocesano, en diálogo con La Nación.
El presupuesto aún no está definido. Para calcularlo, representantes de la Comisión recorrerán las instalaciones junto con el sacerdote y especialistas. “En los próximos días recorreremos el edificio junto con el padre y los especialistas para analizar in situ cuál es su estado y, a partir de ahí, determinar los montos necesarios para la restauración”, agregó Pedreira.
Entre las alternativas para financiar las tareas aparece el régimen de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, que permite desarrollar proyectos culturales mediante aportes privados. La Comisión acompañará la preparación de las iniciativas y la presentación de los presupuestos para una eventual convocatoria de 2027, que todavía no fue abierta.
La iglesia Santa Felicitas fue inaugurada el 30 de enero de 1876 en memoria de Felicitas Guerrero, asesinada en 1872 por un pretendiente despechado. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto argentino-alemán Ernesto Bunge y fue impulsado por los padres de la joven, Carlos Guerrero y Felicitas Cueto y Montes de Oca.
Ubicado en Isabel la Católica 520, en la esquina con Pinzón, el templo conserva piezas originales del siglo XIX, entre ellas esculturas de mármol de Carrara y casi 30 vitrales fabricados en un taller de Burdeos, Francia. Además, es la única iglesia porteña que alberga estatuas de personas laicas, con representaciones de integrantes de las familias Guerrero y Álzaga.
El conjunto patrimonial incluye el Oratorio de los Álzaga, una construcción lindera que también necesita trabajos de recuperación. La intervención deberá contemplar tanto el edificio religioso como sus elementos artísticos, con especial cuidado de preservar sus características originales.
Santa Felicitas es Monumento Histórico Nacional y depende de la iglesia Santa Lucía. Actualmente, abre sus puertas de jueves a sábado por la tarde y los domingos por la mañana. Quienes quieran colaborar con el proyecto pueden realizar aportes directamente a través del rector del templo.