Sofía Gonet y Eva De Dominici acapararon las miradas en el desfile de Esquina, que para la presentación de su colección SS27 se adentró en el universo de las reinas de belleza regionales y la vuelta al pueblo como punto de unión y escenario de la vida social.
Bajo esta premisa, las divas aparecieron en una pasarela de tierra en un desfile que articuló la expectativa de una coronación con el ritual cotidiano de vestirse para dar una vuelta.
Sofía Gonet: corsetería y cristales
Sofía Gonet hizo su gran entrada sobre el capó de un auto, vestida con un body negro encorsetado con encaje floral sobre el escote pronunciado y moños metálicos en los breteles. El modelo tiene portaligas y se completa con una falda de encaje blanco translúcido irregular, al tono con las medias con aberturas.
La influencer lució también una gargantilla de dos hileras de cristales de Swarovski, un peinado voluminoso con jopo al mejor estilo años 80 (obra de Mala peluquería con Juanma Cativa a la cabeza) y maquillaje de alto impacto con delineado, rubor intenso y gloss que se extendió hasta los brazos con tatuajes brillantes hecho por Vero Luna y su team.
Eva De Dominici, la diva del cierre del show
Eva De Dominici no se quedó atrás y llevó el ADN de la marca en un conjunto satinado color champagne de corpiño strapless y falda al cuerpo. La pieza superior presenta detalles de soguería criolla realizadas por el artesano Jerónimo Coll, uno de los elementos destacados de la colección.
La falda incorpora también herraduras metálicas colgantes, sello de la firma. El look se completó con una corona con cristales de Swarovski, otro guiño a las reinas de la belleza como personaje protagónico del desfile.
Volver al pueblo, por Esquina
La temporada SS27 de Esquina, que recibió a figuras como Camila Homs, Emilia Attias, Verónica de la Canal, Benicio Gravier, Cale Ruggeri y Florencia de la V en la primera fila, reflexiona sobre los estereotipos de los rituales del pueblo, con la plaza como escenario y la vuelta al perro y la coronación como rituales.
Esa mirada sobre la reinterpretación criolla se configura en el lenguaje textil de la colección mediante la incorporación de la randa, una artesanía concebida por historiadores como el encaje de la época colonial, que subsiste en el oficio de artesanas como Claudia Aybar.
Sobre una malla de algodón tejida a mano, sus bordados recrean patrones del paisaje tucumano, conjugando la observación de la naturaleza con un saber transmitido entre generaciones.
Reuniendo tonos pastel con moños y texturas satinadas con encajes, la intimidad de las prendas lenceras se incorpora al acto público de vestirse para ser visto, un gesto que atraviesa toda la propuesta del desfile.
A su vez, la ya icónica herradura encuentra un eco en el moño metálico, ampliando el repertorio entre el amuleto y la coquetería.
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Fuente: TN — Ver noticia original