Las balizas son uno de los sistemas de seguridad más simples del auto, pero también uno de los que más confusión genera entre los conductores. Se utilizan para advertir al resto del tránsito sobre una situación anormal, una detención o una maniobra que puede representar un riesgo.
Técnicamente, se denominan luces intermitentes de emergencia.
Cuando el conductor presiona el botón identificado normalmente con un triángulo rojo, todas las luces de giro comienzan a parpadear simultáneamente.
La Ley Nacional de Tránsito establece que los automóviles deben contar con este sistema y determina en qué situaciones corresponde utilizarlo.
¿Cuándo hay que encenderlas?
La legislación nacional indica que las luces intermitentes de emergencia deben utilizarse para advertir una detención en estaciones de peaje, la presencia en una zona peligrosa o la realización de una maniobra riesgosa.
Un ejemplo típico ocurre cuando el vehículo sufre una avería y debe detenerse en un lugar donde puede transformarse en un obstáculo para el resto del tránsito.
También pueden servir para advertir una disminución o detención inesperada en situaciones especialmente peligrosas.
En una ruta, por ejemplo, encontrarse repentinamente con tránsito detenido puede justificar su utilización para alertar temporalmente a quienes vienen detrás.
También sirven antes de estacionar
En la Ciudad de Buenos Aires, el Código de Tránsito especifica además que las balizas deben utilizarse para advertir que el vehículo se encuentra detenido o que está por realizar una maniobra de detención, estacionamiento o cualquier movimiento riesgoso o inhabitual.
Por ejemplo, si un conductor encuentra un espacio y debe detenerse momentáneamente antes de comenzar a estacionar en paralelo, debe anticipar la maniobra con las balizas.
Esto permite que el vehículo que circula detrás comprenda que no se trata simplemente de una frenada inesperada.
Las balizas no permiten estacionar donde está prohibido
Existe, sin embargo, una confusión muy habitual.
Encender las balizas no transforma un lugar prohibido en un estacionamiento permitido.
Dejar el vehículo en doble fila, sobre una ciclovía, una senda peatonal, una esquina o un sector donde esté prohibida la detención continúa siendo una infracción aunque las cuatro luces intermitentes estén funcionando.
Las balizas advierten una situación: no modifican las reglas de estacionamiento.
Tampoco reemplazan al guiño
Otro error frecuente ocurre al realizar una maniobra.
Para cambiar de carril, doblar o realizar un sobrepaso corresponde utilizar la luz de giro del lado correspondiente.
Encender las cuatro balizas simultáneamente elimina justamente esa información: los otros conductores no pueden saber hacia qué lado pretende desplazarse el vehículo.
Lo mismo sucede con lluvia o niebla.
Las balizas no sustituyen a las luces bajas ni a los rompenieblas cuando corresponda utilizarlos.
Un elemento pensado para emergencias
El propio diseño del sistema explica su función.
Las luces intermitentes funcionan simultáneamente adelante y atrás y, en muchos vehículos, pueden permanecer activadas incluso con el motor apagado.
Eso permite mantener señalizado un auto inmovilizado por un desperfecto.
Por eso, la regla general es sencilla: las balizas deben utilizarse para advertir una situación excepcional, una detención o una maniobra riesgosa, y no como permiso para incumplir las normas de tránsito.
Usarlas correctamente permite que los demás conductores comprendan con anticipación que algo fuera de lo normal está ocurriendo y tengan tiempo suficiente para reducir la velocidad o modificar su trayectoria.