Al recorrer la góndola de los supermercados, es común encontrar huevos con números impresos en la cáscara o en el envase. Aunque muchos pasan por alto estos datos, la información puede ser útil para saber de dónde provienen y qué características tienen.
En algunos países, como los de la Unión Europea, existe un sistema de codificación que permite conocer el método de crianza de las gallinas y la ubicación de la granja. Sin embargo, en la Argentina, los números que aparecen en los huevos no responden necesariamente a ese mismo sistema.
Para qué sirven los números en los huevos
La normativa sanitaria local exige que los huevos comercializados incluyan ciertos datos en el envase: identificación del establecimiento productor, marca o razón social y fecha de vencimiento. Estos elementos permiten rastrear el producto y consultar la información declarada por quien lo comercializa.
No todos los números cumplen la misma función. Por ejemplo, el código del establecimiento no es lo mismo que la fecha de vencimiento, y ninguno de estos datos revela por sí solo todas las características del huevo.
Cómo interpretar los códigos impresos en la cáscara
El significado de los números varía según el sistema de identificación utilizado por cada país o productor. En la Unión Europea, el código impreso en la cáscara comienza con un dígito que indica el método de crianza: del 0 al 3, según si las gallinas son criadas al aire libre, en el suelo o en jaulas.
Pero esta clasificación no se aplica automáticamente a los huevos vendidos en la Argentina. Si un huevo comprado en el país tiene una serie de números, no alcanza con mirar el primer dígito para saber cómo fue criado el animal. Es necesario verificar qué sistema utiliza el productor y qué información representa ese código.
Por eso, ante la duda sobre un número impreso en la cáscara, lo mejor es consultar al productor o al establecimiento responsable.
Qué revisar antes de comprar huevos en el supermercado
Para identificar el origen y la calidad de los huevos, conviene prestar atención a varios aspectos:
- Fecha de vencimiento: indica hasta cuándo se recomienda consumir el producto.
- Identificación del establecimiento: permite reconocer al responsable de la producción o comercialización.
- Estado del envase: debe estar íntegro, sin daños que comprometan la protección de los huevos.
- Estado de la cáscara: es preferible elegir huevos sin roturas ni fisuras.
- Condiciones de conservación: respetar las indicaciones que figuran en el envase.
De esta manera, se puede distinguir la información confiable de las interpretaciones erróneas que circulan y evitar atribuirle a un número un significado que no necesariamente tiene.
Fuente: TN — Ver noticia original