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Qué puede pasar con el precio del dólar si EE.UU. vuelve a subir la tasa de interés

La Reserva Federal se reúne este martes y miércoles con la expectativa de mantener sin cambios el costo del crédito, aunque el mercado anticipa otro ajuste.
Qué puede pasar con el precio del dólar si EE.UU. vuelve a subir la tasa de interés

La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) sobre las tasas de interés puede sumar presiones sobre un dólar ya atrasado en la Argentina. Su impacto dependerá tanto de las expectativas de los mercados internacionales como de las condiciones financieras locales. El organismo se reúne el 27 y 28 de octubre y los analistas esperan que mantenga la tasa de referencia en el rango de entre 3,75% y 4%, mientras crecen las apuestas a un nuevo incremento en diciembre, una perspectiva que puede fortalecer los activos estadounidenses y reducir el atractivo relativo de las inversiones en economías emergentes.

El escenario internacional podría complicar aún más las actuales dificultades del gobierno mileísta con las dificultades para acumular reservas y garantizar la disponibilidad de divisas necesarias para afrontar los compromisos externos. Si bien el Banco Central mantiene un régimen de bandas cambiarias, la evolución del dólar también está condicionada por la demanda de moneda extranjera, los movimientos de capitales, las tasas en pesos y las expectativas sobre la sostenibilidad del programa económico.

La Reserva Federal inicia este martes una reunión de dos días en la que deberá evaluar la evolución de la inflación estadounidense, la actividad económica y las condiciones financieras antes de definir el próximo movimiento de su política monetaria. Un relevamiento de Reuters arrojó que 94 de los 100 economistas consultados esperaban que el organismo mantuviera las tasas sin cambios durante octubre, en un contexto en el que la persistencia de las presiones inflacionarias sostiene las previsiones de un nuevo incremento antes de finalizar el año.

El rango actual de las tasas, de entre 3,75% y 4%, quedó establecido después del aumento de 25 puntos básicos dispuesto en septiembre. La posibilidad de que el banco central vuelva a endurecer su política monetaria en diciembre dependerá de los próximos indicadores de inflación y empleo, así como de la evaluación que hagan sus autoridades sobre la fortaleza de la economía estadounidense.

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La diferencia entre una pausa y un nuevo aumento no se limita al costo del crédito en Estados Unidos. Las decisiones de la Fed también influyen sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro, la cotización internacional del dólar y la disposición de los inversores a mantener sus posiciones en mercados con mayor riesgo financiero. Cuando las tasas estadounidenses suben, los activos denominados en dólares pueden ofrecer una rentabilidad más atractiva en comparación con otras alternativas internacionales. Si esa diferencia aumenta, parte de los capitales puede desplazarse hacia Estados Unidos, lo que fortalece su moneda y genera presiones sobre las divisas de economías emergentes.

Si los inversores anticipan que la Fed aumentará las tasas en diciembre, pueden comenzar a modificar sus carteras durante octubre y noviembre, con consecuencias sobre los bonos, las acciones y los tipos de cambio. Por el contrario, si el comunicado del organismo transmite una postura más moderada que la esperada, los mercados pueden reaccionar con una reducción de las posiciones defensivas.

Por eso, la atención estará puesta tanto en la decisión inmediata como en las señales que ofrezca la conducción de la Fed sobre los próximos meses. Una pausa acompañada de advertencias sobre la inflación puede mantener la expectativa de tasas elevadas durante más tiempo, mientras que un mensaje más prudente podría aliviar parte de la presión sobre los activos emergentes.

Cuál puede ser el impacto en Argentina

Una eventual suba de las tasas estadounidenses puede afectar a la Argentina a través de distintos canales. El primero es financiero: si los bonos del Tesoro ofrecen mayores rendimientos, los inversores pueden exigir una rentabilidad más elevada para mantener deuda argentina y otros activos considerados más riesgosos. Esa modificación puede encarecer el financiamiento externo y reducir la entrada de capitales destinados a instrumentos locales.

El segundo canal es cambiario. Un fortalecimiento global del dólar puede aumentar la demanda de cobertura en moneda extranjera y elevar la presión sobre las monedas de los países emergentes. En Argentina, ese movimiento puede trasladarse al dólar oficial, al MEP y al contado con liquidación, aunque no necesariamente con la misma intensidad ni en el mismo momento.

El resultado dependerá de cómo respondan los inversores y de la capacidad del Banco Central para administrar la liquidez y sostener su estrategia cambiaria. Una suba de las tasas de la Fed no implica automáticamente una devaluación del peso, del mismo modo que una pausa no garantiza una baja del dólar. La reacción de cada mercado está vinculada con las expectativas que ya estaban incorporadas en los precios y con los factores propios de cada economía.

La situación argentina tiene, además, una particularidad: el Gobierno busca mantener el tipo de cambio dentro de las bandas establecidas por su programa económico, mientras necesita fortalecer las reservas para afrontar los pagos externos y responder a la demanda de divisas. En ese contexto, un escenario internacional más restrictivo puede reducir el margen de maniobra de la política económica, sobre todo si coincide con una mayor dolarización de las carteras.

De acuerdo con los datos publicados por el Banco Central, al 20 de octubre las reservas internacionales se ubicaban en torno a los 50.201 millones de dólares. El dato corresponde al stock bruto e incluye activos que no necesariamente están disponibles para su utilización inmediata, por lo que no equivale a las reservas netas que pueden emplearse para evaluar la capacidad de respuesta ante una mayor demanda de dólares. Durante los primeros ocho meses de 2026, el superávit comercial de bienes aportó más de 21.000 millones de dólares, pero los egresos por formación de activos externos, intereses de deuda, déficit de servicios y giro de utilidades fueron mayores y limitaron la acumulación de reservas.

Esta dinámica muestra que la disponibilidad de dólares no depende exclusivamente de las exportaciones ni de la llegada de inversiones financieras. También importa cuánto de esas divisas permanece en el sistema local y cuánto se destina a cancelar obligaciones externas, comprar activos en el exterior o transferir utilidades fuera del país. En ese escenario, una suba de tasas en Estados Unidos podría agregar una dificultad si encarece el financiamiento y reduce los incentivos para invertir en instrumentos argentinos. Si los inversores consideran que los rendimientos locales no compensan el riesgo cambiario y financiero, pueden optar por reducir sus posiciones en pesos, aumentando la demanda de dólares financieros y la presión sobre los activos argentinos.

Fuente: El Destape — Ver noticia original