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Qué es el paragolpes de un auto, para qué sirve y qué hay que saber

Que es el paragolpes y para que sirve
Qué es el paragolpes de un auto, para qué sirve y qué hay que saber

El paragolpes es una de las partes más conocidas de cualquier auto, aunque su función va mucho más allá de una cuestión estética. Está ubicado en la parte delantera y trasera del vehículo y fue diseñado para absorber o distribuir parte de la energía generada durante impactos de baja velocidad.

En los autos modernos, lo que se observa desde afuera suele ser solamente la cubierta exterior.

Detrás de ese plástico existen diferentes componentes estructurales encargados de soportar un golpe, deformarse de manera controlada y reducir los daños sobre otras partes del vehículo.

No es solamente una pieza de plástico

El paragolpes actual está formado por varias partes.

La cubierta exterior, generalmente fabricada en plástico, es la que determina buena parte del diseño del frente o la parte trasera.

Por detrás puede existir un material absorbente, habitualmente espuma o algún compuesto plástico, y una barra de refuerzo fabricada en acero, aluminio u otros materiales resistentes.

Todo ese conjunto trabaja para absorber parte de la energía de un choque.

Eso significa que un paragolpes aparentemente intacto puede tener componentes internos dañados después de un impacto.

¿Protege a los ocupantes?

Sí, pero con límites.

El paragolpes ayuda principalmente en golpes de baja velocidad y protege elementos como ópticas, radiadores, baúl o partes de la carrocería.

En un accidente fuerte, la seguridad de los ocupantes depende principalmente de otras estructuras: zonas de deformación programada, habitáculo, cinturones, airbags y demás sistemas de seguridad.

Por eso, no debe pensarse en el paragolpes como una pieza capaz de detener por sí sola la fuerza de una colisión importante.

Cada vez tiene más tecnología

En los vehículos modernos, además, el paragolpes dejó de ser una pieza sencilla.

Puede alojar sensores de estacionamiento, radares para sistemas de asistencia a la conducción, cámaras, luces antiniebla y diferentes elementos electrónicos.

Esto explica por qué una reparación que antes consistía solamente en cambiar o pintar una pieza puede resultar hoy mucho más costosa.

Si un golpe modifica la posición de un radar, por ejemplo, puede ser necesario recalibrar el sistema para que funciones como el frenado automático de emergencia o el control de crucero adaptativo trabajen correctamente.

¿Se puede reparar?

Depende del daño.

Un rayón superficial puede resolverse con trabajos de pintura. Algunas deformaciones pequeñas en plásticos también pueden repararse sin reemplazar toda la pieza.

Pero cuando aparecen grietas importantes, roturas en los puntos de fijación o daños en la barra estructural, puede ser necesario sustituir diferentes componentes.

Después de un choque también conviene revisar qué ocurrió detrás de la cubierta.

Un paragolpes puede volver a su posición original y ocultar daños internos que no son visibles a simple vista.

Un elemento que también influye en el diseño

Además de seguridad, los paragolpes cumplen una función aerodinámica y estética.

Su forma dirige el aire alrededor del vehículo y suele integrar parrillas, entradas de refrigeración y diferentes elementos del diseño frontal.

En definitiva, el paragolpes no es simplemente una cubierta destinada a recibir rayones durante el estacionamiento.

Es un sistema compuesto por varias piezas que protege el vehículo frente a impactos menores, ayuda a gestionar la energía de una colisión y, en los autos modernos, puede contener buena parte de los sensores que utilizan los sistemas electrónicos de seguridad.

Fuente: El Destape — Ver noticia original