La firma Molfino Hnos, que posee marcas como La Paulina y Ricrem y es controlada por el grupo peruano Gloria Foods, presentó ante la Justicia una propuesta para reactivar las plantas de Lehmann y Clason de Lácteos Verónica, paralizadas desde principios de año.
El plan contempla, en una primera etapa, la celebración de contratos a fasón y, más adelante, una eventual compra de ambas fábricas.
La iniciativa se enmarca en el concurso preventivo de acreedores que atraviesa la láctea santafesina, que tramita en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 17, Secretaría N.º 34, a cargo del juez subrogante Horacio Robledo.
La propuesta fue presentada el 29 de octubre, aunque trascendió públicamente a partir de un comunicado de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA), que pidió su aprobación.
Según la presentación judicial, Molfino la calificó como una oferta “no solicitada y superadora”.
La compañía propone en una primera instancia contratos a fasón destinados a lograr la reactivación inmediata de las plantas y, después, su eventual adquisición junto con los activos afectados a su funcionamiento.
Qué plantea la propuesta
Molfino, que ya había ejecutado contratos a fasón en la planta de Lehmann hasta diciembre de 2025, propuso celebrar uno o más acuerdos para ambas fábricas.
En Lehmann se prevé un aporte incremental de materia prima para elaborar leche en polvo y quesos semiduros, con un ingreso de leche de hasta 350.000 litros diarios. La empresa estima alcanzar la totalidad de la capacidad de la planta en el pico de producción estacional.
En el caso de Clason, el inicio de las operaciones quedaría sujeto a una auditoría previa. De aprobarse los acuerdos, Verónica seguiría operando las plantas, con su dirección, su control y su personal.
Respecto de la compra, Molfino manifestó su intención de adquirir ambas plantas, aunque sin tomar acciones de la firma concursada ni sus pasivos, salvo aquellos que se acepten de manera expresa y específica en la documentación definitiva.
Si la operación sobre las dos fábricas no avanzara, la empresa optaría solo por la planta de Lehmann.
La propuesta está condicionada a una auditoría integral, a la negociación de los instrumentos contractuales definitivos y a la obtención de las autorizaciones judiciales y regulatorias correspondientes.
Además, Molfino solicitó a Verónica que manifestara su interés en avanzar dentro de un plazo de cinco días hábiles.
El futuro de los trabajadores
En materia laboral, la oferta expresa la intención de procurar la continuidad de todo o sustancialmente todo el personal afectado a las plantas: 112 trabajadores en Lehmann y 140 en Clason.
Sin embargo, esa posibilidad queda sujeta al análisis de la situación laboral y previsional, a las necesidades operativas y a las condiciones definitivas de la operación.
ATILRA respaldó la iniciativa a través de un comunicado firmado por su secretario general, Héctor “Etín” Ponce.
El gremio informó que mantuvo reuniones con representantes de Molfino con el objetivo de reactivar parcialmente la actividad en Lehmann y, después, en Clason, mediante contratos a fasón con la concursada.
Por considerarla viable y positiva para los trabajadores, anticipó que solicitará su aprobación, aunque dejó a salvo la posibilidad de una alternativa superadora.
Un rechazo inicial y otros interesados
Pese al apoyo sindical, fuentes al tanto de la operatoria señalaron que, en principio, el magistrado rechazó la propuesta.
El motivo es que Verónica todavía no solicitó la enajenación y liquidación de sus activos. No obstante, el juez dejó abierta la posibilidad de evaluar una venta en el marco del concurso si la empresa así lo dispusiera.
El escenario, además, incluye a otros actores.
Según trascendidos, la firma Lacterra tiene interés en quedarse con la fábrica de Clason, e incluso habría un precontrato de venta.
En cuanto a Lehmann, en las últimas semanas se conoció la posibilidad de una reactivación a partir de un contrato de trabajos a fasón con la láctea Santa Clara.
Una empresa en crisis
El pasado 22 de octubre, el juzgado decretó la apertura del concurso preventivo de acreedores de Lácteos Verónica, una de las empresas más importantes del sector, que había solicitado el inicio del proceso a fines de agosto.
La firma, propiedad de la familia Espiñeira y con tres plantas en la provincia de Santa Fe, debe $3931 millones a entidades financieras y registra 3476 cheques rechazados por más de $12.683 millones.
Además, acumula más de 20 pedidos de quiebra.
En la actualidad, solo su planta de Suardi se encuentra operativa, con trabajos a fasón para la firma cordobesa Copalac, con la cual también habría un precontrato de venta firmado.
Fuente: TN — Ver noticia original