Los ojos cumplen un rol mucho más amplio que solo permitirnos ver: también envían señales al cerebro que ayudan a marcar el ritmo del día y la noche. Según la doctora Virginia Zanutigh (M.N. 57.693), oftalmóloga especialista en glaucoma, la exposición a la luz natural desde temprano es fundamental para regular el sueño y mejorar la calidad de vida.
La especialista remarcó que la luz natural es la mejor aliada al despertar, ya que contiene todo el espectro necesario para estimular el reloj biológico. Salir al exterior por la mañana resulta más efectivo para ajustar los horarios de sueño que cualquier dispositivo artificial.
Cómo influye la luz en el descanso nocturno
A la hora de prepararse para dormir, la recomendación es clara: bajar la intensidad de la luz y elegir tonos cálidos. La doctora Zanutigh aconsejó que, si se va a leer antes de acostarse, lo ideal es hacerlo con luz cálida y en formato papel.
Un estudio publicado en 2015 en la revista científica PNAS comparó la lectura en tabletas con la de libros impresos. Los resultados mostraron que quienes usaron dispositivos electrónicos tardaron más en dormirse, tuvieron menos sueño y produjeron menos melatonina. Aunque la investigación fue pequeña, marcó una tendencia sobre el impacto de la luz artificial en el descanso.
El aire libre y la salud visual en la infancia
Pasar tiempo al aire libre no solo mejora el ánimo, sino que también reduce el riesgo de miopía en los chicos. Diversos estudios asociaron las horas bajo el sol con una menor prevalencia de miopía y una progresión más lenta en quienes ya la desarrollaron.
La luz solar, con características únicas que no tiene la iluminación artificial, estimula la retina y ayuda a regular el crecimiento del ojo. Para la especialista, jugar al sol es parte del cuidado visual y del bienestar general en la infancia.
Los ojos como ventana a la salud
La doctora Zanutigh, especialista en lesiones vasculares de la retina del Centro de Ojos Quilmes, recordó que los ojos pueden ser “espejo del alma”, pero también del cuerpo. A través de la retina, es posible detectar enfermedades que afectan los vasos sanguíneos y anticipar problemas de salud.
En definitiva, la luz que recibimos durante el día y la noche no solo determina si estamos despiertos o dormimos bien, sino que también influye en nuestra calidad de vida y en la salud visual a largo plazo.
Fuente: TN — Ver noticia original