
El cáncer colorrectal en personas jóvenes presenta diferencias genéticas y estructurales que podrían hacerlo más agresivo y resistente a los tratamientos que el cáncer que suele aparecer en adultos mayores.
Un estudio publicado hoy en la revista Nature Medicine encontró que los tumores colorrectales diagnosticados antes de los 50 años tienen rasgos celulares que podrían ayudar a explicar por qué suelen ser más difíciles de tratar.
El trabajo no demuestra todavía una causa directa, pero identifica diferencias que apuntan a una biología particular de la enfermedad de inicio temprano.
La investigación fue liderada por especialistas del Instituto Oncológico Dana-Farber, el Instituto Broad, Mass General Brigham, el Instituto Gene Lay de Inmunología e Inflamación y la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Estados Unidos. El equipo examinó 189 tumores de personas de entre 29 y más de 90 años, incluidos 54 casos diagnosticados antes de los 50 años, y analizó la actividad de más de 850.000 células.
El cáncer de colon se forma en los tejidos del colon, una parte del intestino grueso. La mayoría comienza como pólipos, crecimientos que en algunos casos se transforman en cáncer con el tiempo. La detección temprana es relevante porque las pruebas de control pueden hallar pólipos o tumores antes de que causen síntomas, de acuerdo con la información clínica de Dana-Farber.
Los tumores jóvenes contienen más tejido de apoyo

Una de las diferencias más claras apareció en el llamado estroma, el conjunto de células y tejidos que rodean al cáncer y le dan estructura. En los pacientes más jóvenes, los tumores tenían una proporción mayor de estas células de apoyo frente a las células cancerosas.
Aunque a primera vista podría parecer un dato favorable, ese tejido puede dificultar la llegada de los tratamientos al tumor y contribuir a que las células malignas queden más protegidas. Estudios previos en otros cánceres sólidos ya habían asociado una alta presencia de estroma con menor respuesta a la quimioterapia.
La doctora Ana Anderson, una de las autoras principales, señaló que los datos clínicos ya advertían un problema: “La enfermedad en los pacientes jóvenes parece ser, en general, más agresiva. Los pacientes, que por lo demás están muy sanos, no responden bien al tratamiento”.
Las células podrían tener más facilidad para invadir otros tejidos

El análisis también detectó señales de comunicación más intensas entre las células de los tumores de pacientes jóvenes. Ese intercambio puede favorecer que las células cancerosas se desprendan, se muevan hacia tejidos cercanos e invadan otras zonas del cuerpo.
Los investigadores observaron indicios de un proceso asociado con la propagación del cáncer, conocido como transición epitelio-mesenquimal. En términos simples, se trata de un cambio que puede volver a las células tumorales más móviles y capaces de atravesar barreras del organismo.
“Siempre hemos creído que los tumores pueden ser biológicamente diferentes”, explicó la oncóloga Kimmie Ng, directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano del Dana-Farber.
La especialista advirtió que la supervivencia de los pacientes muy jóvenes, en particular de quienes tienen menos de 35 años, puede ser peor pese a recibir tratamientos más intensos.
Un grupo de moléculas poco conocido aparece con mayor actividad
Otra pista está en unas moléculas llamadas ARN largos no codificantes. A diferencia del ARN que sirve de instrucción para fabricar proteínas, estas secuencias participan en la regulación de los genes, aunque muchas de sus funciones todavía se desconocen.

Los tumores de pacientes jóvenes mostraron una actividad más alta de estos ARN. Algunos fueron clasificados por los propios científicos como “oscuros”, porque aún no se sabe qué papel cumplen. La hipótesis es que podrían influir en el comportamiento de las células tumorales, pero esa posibilidad debe comprobarse en estudios posteriores.
El trabajo fue liderado por Caroline Porter, del Instituto Broad, junto con especialistas del Dana-Farber, Mass General Brigham y la Escuela de Medicina de Harvard.
Para evitar comparaciones demasiado simples entre personas jóvenes y mayores, el equipo estudió los cambios que aparecen gradualmente con la edad y tuvo en cuenta factores como la etapa del cáncer, la ubicación del tumor, el sexo y tratamientos previos.
El hallazgo no identificó una causa ni cambia los tratamientos por ahora
Los resultados no demuestran que las diferencias celulares detectadas sean la causa de que el cáncer colorrectal de inicio temprano sea más agresivo. Tampoco permiten, por ahora, elegir un tratamiento distinto para los pacientes jóvenes. El estudio sí ofrece un mapa para buscar futuros blancos terapéuticos y entender mejor qué factores intervienen en estos diagnósticos.
“Todavía estamos al comienzo de entender qué significan estas diferencias”, afirmó Anderson. “Nuestro trabajo da a los investigadores una nueva dirección” para abordar el problema.
La urgencia tiene un trasfondo epidemiológico. En Estados Unidos, los diagnósticos de cáncer colorrectal entre menores de 50 años crecieron un 2,9% anual entre 2013 y 2022, según datos de la Sociedad Americana contra el Cáncer citados por los investigadores. La enfermedad ya es la principal causa de muerte por cáncer en ese grupo de edad en el país.
Los autores planean estudiar si también existen diferencias en la respuesta inmunitaria de los tumores y cómo interactúan estas características con la alimentación y los microbios intestinales. Esa información podría contribuir, a futuro, a mejorar la prevención, el diagnóstico temprano y los tratamientos.
Fuente: Infobae — Ver noticia original