Leonardo Ponzio afrontará este domingo un desafío especial en su carrera: dirigirá por primera vez a River en un Superclásico frente a Boca. El actual entrenador interino del Millonario tendrá que cambiar su lugar en una de las rivalidades más importantes del fútbol argentino. Después de haber sido protagonista dentro de la cancha durante más de una década, ahora le tocará vivirlo desde el banco de suplentes, con la responsabilidad de conducir a un equipo que necesita un resultado importante en la Bombonera.
La relación del León con esta clase de partidos está marcada por momentos que quedaron grabados en la historia riverplatense. Fue uno de los referentes del equipo de Marcelo Gallardo que modificó la relación de fuerzas con el Xeneize y participó de algunas de las conquistas más trascendentes de aquella etapa: la semifinal de la Copa Sudamericana 2014, la polémica revancha de la Libertadores 2015, la Supercopa Argentina 2018 y la inolvidable final de Madrid. Su experiencia en los Superclásicos no es un detalle menor: Boca fue el adversario que más veces enfrentó durante su carrera, con 23 partidos oficiales y 40 si se contabilizan los encuentros no oficiales.
Su historia personal en esta rivalidad comenzó el 15 de abril de 2007 y se extendió hasta el 3 de octubre de 2021, cuando River derrotó 2-1 a Boca en el Monumental, en el regreso del público a los estadios después de la pandemia. Durante esos 14 años, Ponzio acumuló ocho victorias, nueve empates y seis derrotas. Ahora, más de cinco años después de aquel último enfrentamiento como futbolista, tendrá la oportunidad de escribir un capítulo diferente, aunque con la misma camiseta y frente al mismo rival.
El mediocampista también dejó su huella en el marcador con dos goles ante el eterno rival. El primero llegó en el Torneo Inicial 2012, cuando abrió la cuenta en el Monumental con un tiro libre desde larga distancia, en un encuentro que terminó 2-2. El segundo fue en 2017, con un remate espectacular que se metió en un ángulo y significó el empate transitorio para River. Sin embargo, aquella tarde terminó con una derrota por 2-1 frente al conjunto de la Ribera. Esta vez, Ponzio no podrá resolver el partido con un gol, pero sí tendrá la misión de preparar a sus dirigidos para una batalla futbolística que conoce como pocos.
Más allá de las estadísticas, una de las principales características que explican su identificación con River fue su temperamento en los momentos de mayor tensión. Su reacción durante el episodio del gas pimienta en la Copa Libertadores 2015, cuando intentaba continuar pese a la irritación en los ojos, representa una de las imágenes más recordadas de su trayectoria. Esa personalidad competitiva, sumada a su capacidad de liderazgo y entrega, lo convirtió en uno de los futbolistas más representativos de la primera etapa de Marcelo Gallardo. Ahora, el desafío será trasladar esos valores a un plantel que deberá responder en un escenario particularmente exigente.
El primer Superclásico de Ponzio como entrenador llega, además, en un momento decisivo para River. Una victoria en la Bombonera no solamente tendría un valor simbólico enorme por tratarse del clásico rival: también podría complicar las aspiraciones de Boca de pelear por el título de la Liga Profesional y asegurarle al Millonario su clasificación a los playoffs del Torneo Clausura, además de mantenerlo en carrera por un lugar en la Copa Libertadores 2027 a través de la tabla anual. Para el León será una prueba de fuego: demostrar que aquella mística que ayudó a construir como futbolista también puede transmitirse desde el banco.
Fuente: Crónica — Ver noticia original