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Patagonia: el pueblo donde se celebró la primera misa del territorio argentino en 1520

Expone historias de expedicionarios y aventureros, además de relatos heroicos y fauna marina
Patagonia: el pueblo donde se celebró la primera misa del territorio argentino en 1520

Con acceso sobre la RN 3, Puerto San Julián se emplaza en el centro de Santa Cruz, junto al océano Atlántico. Ciudad con costanera y casas magallánicas –de chapa y vidrio repartido–, en la primera mitad del siglo XX creció alrededor del frigorífico Swift, que procesaba y enlataba la carne de oveja que llegaba de las estancias para exportar. Hoy su economía gira alrededor del oro y la plata que se extrae del cerro Vanguardia, a 150 kilómetros de la ciudad.

Como toda localidad costera de nuestro país, Puerto San Julián está atravesada por la Guerra de Malvinas. Hay monumentos y mil relatos. Su base aérea fue uno de los principales puntos de operaciones de la Fuerza Aérea Argentina. Desde aquí despegaron aviones de combate y, en 2022, la Fuerza Aérea Argentina la distinguió como “ciudad heroica”.

Museo de los Pioneros en Puerto San Julián.Los vitrales de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús.La localidad tiene calles tranquilas y casas con paredes de chapa.

No fue el único conflicto que hizo mella en la ciudad. Entre 1920 y 1921 los peones rurales de Santa Cruz se organizaron para hacer huelgas en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo. Desde San Julián, José Albino Argüelles, secretario del Sindicato de Oficios Varios, encabezó la revuelta hasta que fue detenido y asesinado por las tropas del teniente coronel Héctor Varela. Otras 1500 personas murieron fusiladas según Osvaldo Bayer, autor del libro Los vengadores de la Patagonia trágica (1972) que derivó en la película La Patagonia Rebelde.

Pero hay más, porque la obra también habla de “las putas de San Julián”, un grupo de mujeres que trabajaba en el prostíbulo La Catalana y en febrero de 1922 se negó a atender al regimiento que había participado de los fusilamientos. Claro que terminaron todas presas, y Maud Foster, una de las sobrevivientes, contó el episodio. Con cierta admiración pasamos caminando por el prostíbulo que permanece abandonado –y cubierto de malezas– en Colón 838.

Mucho de esto evoca Valeria Quiroz, guía del Museo de los Pioneros Rosa Novak de Hofmann que destaca la vida de los pioneros de esta ciudad fundada oficialmente en 1901. Expone fotos, objetos cotidianos, restos arqueológicos y documentos.

El circuito costero recorre acantilados y playas.Fachada de lo que alguna vez fue el prostíbulo La Catalana.Habitaciones amplias en el Hotel Bahía.

Alojadas en el Hotel Bahía, que está sobre la avenida San Martín, vamos a comer a Argensud, que es un centro cultural y restobar. Funciona en un edificio bellísimo de 1925. Lo levantaron el inglés Roy John Watson y el mendocino Joaquín Gordoniz para instalar una sucursal de su compañía mercantil y pastoril, dedicada a la importación y exportación de productos ganaderos. En 1939, tras el incendio de su local anterior, la Compañía Argentina del Sud adquirió el edificio, que desde entonces quedó asociado al nombre Argensud. La firma cerró a fines de los 70 y, durante la Guerra de Malvinas, el edificio fue utilizado como centro de operaciones militares. En 1986 lo adquirieron los socios del Club Atlético San Julián. Desde 2014 Luciano Torres y Soledad Nava impulsan su recuperación y puesta en valor.

Al día siguiente vamos hasta el embarcadero de Pinocho Excursiones para conectar con la fauna de la región. La empresa se llama así en honor al sobrenombre de su fundador, Carlos Cendrón, que murió y era hermano de Fernando –Pata–, quien nos recibe. Los dos son hijos de un acordeonista de Buenos Aires que a fines de los 70 comenzó espontáneamente con los avistajes de pingüinos y delfines, que luego siguió –y profesionalizó– Pinocho, y ahora Pata, con Natalie Collm, su mujer, que es bióloga y docente de la UNPA. Apasionados por conservar y dar a conocer la fauna marina de estas latitudes, Pata es nuestro capitán mientras Nata nos acompaña e ilustra. Antes de salir chequean las mareas, que tienen seis horas de alta y seis de baja.

Embarcados en un semirrígido navegamos la bahía San Julián que es reserva provincial, está bien reparada del viento y por eso invita a la reproducción de muchas especies. Cruzamos al Banco Justicia, también llamado isla Justicia, que depende mucho de la marea. Desde la embarcación vemos cómo anida el cormorán imperial –vientre blanco, lomo negro, ojos azules y cresta–, que usa guano para fijar los nidos que hace con ramitas, algas y plumas. Hay también cormoranes grises con pico amarillo y naranja.

Pata y Natalie Collm de Pinocho Excursiones.El faro de Cabo Curioso es de 1922.Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

Después vamos hasta la isla Cormorán –o de los pingüinos– que también es banco. Aquí bajamos para ver una colonia de más de 40.000 parejas reproductivas de pingüinos de Magallanes. Cumplimos con la indicación de caminar levantando bien los pies, sin arrastrarlos, y evitando los movimientos bruscos, para no espantar a estas aves que no vuelan.

“Los pingüinos llegan en septiembre. Primero lo hacen los machos, que buscan el lugar donde anidar, debajo de matas o en cuevas. Después llegan las hembras y ponen dos huevos blancos que, unos 40 días más tarde, darán lugar a los pichones. Para la crianza, se turnan: mientras uno cuida el nido, el otro se interna en el mar para buscar alimento. Son excelentes nadadores y pueden recorrer unos 100 kilómetros en apenas tres días. Sus patas funcionan como timón y su cuerpo, con una importante capa de grasa, los ayuda a conservar el calor. Las plumas, que se superponen como escamas, también cumplen una función fundamental: en la base de la cola poseen una glándula que produce una sustancia oleosa que distribuyen sobre el plumaje para impermeabilizarlo. Cuando llega la época de cambio de plumaje, no entran al agua y ahorran energía”, comenta Nata mientras los vemos y escuchamos vocalizar. También observamos un ostrero negro que preda mejillones; un cormorán biguá patrullando la orilla; y una gaviota cocinera en vuelo rasante, que come de todo.

Ian Walker, biólogo del departamento de conservación del Parque Interjurisdiccional Marino Makenke.Pingüinos de Magallanes durante la salida con Pinocho Excursiones.La Guerra de Malvinas está muy presente en la vida de los locales.

En dirección al muelle aparece lo que venimos a buscar, la tonina overa. “A las 12 en punto”, dice Nata para indicar que está en la proa. Y luego exclama “a las 9”, cuando la tenemos al lado. Pequeña y veloz, la tonina se deja ver y salta junto a la embarcación. La bióloga cuenta que es uno de los delfines más pequeños del mundo. En blanco y negro, su aleta dorsal tiene forma redondeada. Todo el año se la ve en la bahía. La temporada reproductiva se extiende entre primavera y verano; los nacimientos se concentran entre noviembre y febrero. Las crías son bastante más oscuras que los adultos.

En busca de más fauna marina nos reunimos con Ian Walker, biólogo del departamento de conservación del Parque Interjurisdiccional Marino Makenke, que protege 72.000 hectáreas del Mar Argentino frente a Puerto San Julián. Comanejado por la Administración de Parques Nacionales, la provincia de Santa Cruz y la municipalidad de San Julián, su nombre remite a una estancia de la zona.

Creada en 2012, el área contiene loberías, colonias de cormoranes grises, delfín austral, varias ballenas –sei, jorobada y franca austral–, bosques de macroalgas e invertebrados, entre otras especies. “Tenemos registro de zifios, cetáceos de aguas profundas”, cuenta el biólogo antes de que avancemos hacia el parque, cuando pasamos por la Reserva Natural Urbana La Cascada, con marismas de salicornia, y aves como gaviota cocinera, pato crespón y ostrero negro.

Argensud funciona en un edificio histórico.Excelente atención en el Hotel Bahía.Cormoranes y lobos marinos en el circuito costero.

Después sí agarramos el Circuito Costero, que abarca unos 27 kilómetros y se conecta con la RN 3. De la salida también participa Matías del Río, guardaparque del área. Y antes de arrancar, aquí también chequeamos la tabla de mareas. A lo largo del recorrido vemos una gran colonia de lobos marinos, una cormoranera y pasamos por el faro de Cabo Curioso, de 1922, que no está habitado, pero funciona.

Cuando llegamos a playa La Mina, que buena parte del siglo pasado sirvió para la explotación de carbón, vemos que los acantilados tienen restos de fósiles marinos. Entonces, Ian y Matías me cuentan sobre la tradición pesquera de esta zona, que ahora solo es deportiva. “La mayoría de los pescadores que antes depredaban ahora nos brindan información biológica. Hacemos un buen trabajo conjunto”, coinciden.

De vuelta en la ciudad, volvemos a los conflictos y aventuras. Pasamos por la réplica de la Nao Victoria, nave que trajo al explorador portugués Fernando de Magallanes el 31 de marzo de 1520. La historia cuenta que, tras partir de Sevilla cruzó el Atlántico, se aprovisionó en Río de Janeiro, navegó –y tanteó– el Río de la Plata y siguió bajando en busca del estrecho que lo llevaría del otro lado del continente. Creyó encontrarlo en Río Deseado, pero tampoco. Y, tras una gran tormenta, llegó a esta bahía. A esta altura, las cinco naves estaban castigadas por la travesía, y el vínculo con buena parte de la tripulación y con varios de los capitanes –de distintas procedencias– se había quebrado.

La barra de Argensud.La cruz que rememora la primera misa que se celebró en territorio argentino.Pinocho Excursiones es un clásico de Puerto San Julián.

Siguiendo sus huellas vamos hasta la cruz que se erige en la Costanera y recuerda la primera misa católica que se celebró en territorio argentino. Fue el 1º de abril de 1520, Domingo de Ramos, en la bahía de San Julián y estuvo presidida por el padre Pedro de Valderrama. En ese contexto ya había fuertes tensiones dentro de la expedición.

En conflicto con los otros capitanes, Magallanes decidió pasar el invierno en estas costas y al mes ya hacía intercambio de bienes con los tehuelches. Los llamó patagones. Durante mucho tiempo se repitió que era por sus grandes pies –una explicación hoy discutida–; la hipótesis más aceptada vincula el nombre con Patagón, un personaje de Primaleón, una novela de caballería popular en la época. Mucho de todo esto está documentado en los textos del italiano Antonio Pigafetta, cronista de la expedición.

El resto es historia. A pesar de los motines y desertores, Magallanes no se rindió: dejó San Julián, siguió en busca del estrecho y finalmente lo encontró… Mucho antes de que tuviera su nombre. Murió al enfrentarse con los locales en la actual Filipinas, en abril de 1521, sin saber que su épica estaría siempre ligada a estos mares que se caen del globo.

Datos útiles

Hotel Bahía Remodelado, tiene 29 habitaciones –algunas bien amplias–, cochera cubierta y muy buena confitería. La atención es muy amable. Desde $132.000 la doble con desayuno. Av. San Martín 1075. T: (2966) 23-3888. IG: @hotelbahia.patagonia

Naos Restaurant Sobre la costanera, abrió en 2004 y se ganó el reconocimiento de locales y turistas. Muy buenas las empanadas de róbalo y la milanesa de guanaco. De lunes a viernes, de 12.30 a 15 y de 20.30 a medianoche; sábados, solo de noche. 9 de Julio 1113. T: (2966) 66-1761. IG: @naosrestaurante

Argensud Consultar horarios. Zeballos 1038. IG: @argensud

Pinocho Excursiones Con tres décadas de trayectoria en la región, coordinan salidas para ver la tonina overa, pingüinos y más fauna marina. Los precios varían en función de la salida. Av. Costanera y Mitre. T: (2966) 50-0023. IG: @pinochoexcursiones

Museo Rosa Novak de Hofmann Repasa la historia de la localidad, desde los primeros expedicionarios, los tehuelches, el asentamiento de Floridablanca, las huelgas de la década del 20 y el frigorífico Swift. De lunes a viernes, de 8 a 18; sábados, domingos y feriados, de 10 a 20 horas. Gratis. Av. Hernando de Magallanes y Rivadavia. T: (2962) 42-4384.

Nao Victoria Es un hito en la costa del puerto San Julián. Se trata de una réplica en escala real de la embarcación anclada por Fernando de Magallanes en 1520, que recuerda cómo fueron los tiempos en que partió a conquistar el mundo y buscar un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico. Se la puede visitar y recorrer la muestra que narra los acontecimientos y recrea la atmósfera de aquella época, a través de reproducciones de objetos y figuras muy realistas de algunos de los personajes de la Armada Magallánica. Lunes a viernes de 8 a 20, sábados, domingos y feriados de 10 a 20 hs. Cierra cuando llueve o hay mucho viento. Av. San Martín y Costanera

Centro de Informes Turísticos de San Julián Orientan en relación a atractivos. De lunes a viernes, de 8 a 20; sábados y domingos, de 11 a 20 hs. Av. San Martín 553. T: (2966) 58-5198. IG: @sanjulian.turismo

Fuente: La Nación — Ver noticia original