
Este 20 de octubre, Día Mundial de la Osteoporosis, una de las claves de prevención vuelve a estar bajo la lupa: la vitamina D puede seguir produciéndose en la piel durante los días nublados, aunque el proceso puede demorar más.
La vitamina D permite que el organismo absorba y utilice el calcio, un elemento necesario para la salud de los huesos. La radiación ultravioleta B del sol activa esa síntesis en la piel.
La cobertura de nubes no la interrumpe por completo, pero reduce la cantidad de radiación disponible, según la Royal Osteoporosis Society. También influyen la estación del año, la latitud, la edad, el tono de piel, la contaminación y el tiempo que cada persona pasa al aire libre.
Octubre sin sol: cómo afecta la producción de vitamina D

El tema mantiene vigencia esta primavera, en un octubre que registra más días nublados que lo habitual en varias regiones del país.
La médica endocrinóloga Ana Cappelletti explicó a Infobae que “la nubosidad reduce la cantidad de radiación UVB que llega a la piel, por eso la sucesión de muchos días nublados puede disminuir aún más su producción”. También advirtió que exponerse detrás de una ventana no produce vitamina D, porque el vidrio bloquea esos rayos.
La exposición solar requiere cuidados. La misma institución advierte que una cantidad excesiva de sol puede dañar la piel y elevar el riesgo de cáncer, por lo que las recomendaciones deben contemplar las condiciones del lugar y la situación de cada persona. Cuando existe riesgo de déficit o hay diagnóstico de osteoporosis, la consulta médica permite definir si hacen falta análisis, cambios en la alimentación o suplementos.
La osteoporosis puede avanzar sin síntomas hasta la primera fractura

La osteoporosis debilita y fragiliza los huesos, por lo que aumenta la posibilidad de una fractura después de una caída o un golpe leve. La Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) estima que la enfermedad afecta a más de 500 millones de personas en el mundo.
El problema suele pasar inadvertido hasta que aparece una lesión. Las fracturas pueden ocurrir en la muñeca, el hombro, la columna, la cadera o la pelvis y provocar dolor, discapacidad y pérdida de independencia.
Laura Maffei, médica endocrinóloga y directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada, explicó que “en muchos casos, la primera manifestación es una fractura. Para entonces, la pérdida de masa ósea puede estar avanzada”
“La osteoporosis reduce la cantidad, calidad y resistencia de los huesos. Esto aumenta considerablemente el riesgo de fracturas, incluso ante caídas leves o golpes mínimos”, explicó Adriana Díaz, médica de la Sección Osteopatías de la División de Endocrinología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.
La especialista del Clínicas señaló que una fractura después de una caída desde la propia altura debe considerarse una señal de alerta. “En esos casos, se debe evaluar y tratar, ya que el riesgo de sufrir una nueva fractura en los próximos dos años es muy alto”, advirtió.
El diagnóstico temprano permite identificar el riesgo y definir un tratamiento

La evaluación de una persona con factores de riesgo óseo puede incluir análisis de laboratorio, radiografías de columna y densitometría ósea.
Estos estudios permiten detectar una baja densidad mineral del hueso y orientar las decisiones médicas antes de que ocurra una nueva fractura.
Maffei señaló que también conviene consultar ante “la pérdida de altura, una postura progresivamente encorvada o un dolor de espalda persistente sin causa aparente”. La densitometría ósea permite medir la densidad mineral del hueso y estimar el riesgo de fractura
La osteoporosis es más frecuente entre las mujeres después de la menopausia, debido a la reducción del efecto protector de los estrógenos. También afecta a los varones.
Según Díaz, una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura por osteoporosis. En los hombres, la pérdida de masa ósea puede estar relacionada con una enfermedad subyacente, por lo que la evaluación clínica resulta relevante. El tratamiento se ajusta a cada caso e incluye hábitos de cuidado, ejercicio y, cuando corresponde, medicación indicada por un profesional.
La prevención combina alimentación, actividad física y medidas para evitar caídas

La salud ósea se construye desde la infancia. Una alimentación que incluya calcio, proteínas y vitamina D, junto con actividad física regular que trabaje fuerza, equilibrio y coordinación, contribuye a conservar la masa ósea y a disminuir el riesgo de caídas.
El sol es una de las fuentes de vitamina D, pero no la única. Los pescados grasos, los huevos, el hígado y algunos hongos aportan pequeñas cantidades. La IOF indica que son pocos los alimentos que contienen el nutriente de forma natural, por lo que algunos productos pueden estar fortificados.
“Cuanto mayor sea la masa ósea alcanzada hasta los 25-30 años, menor será el riesgo de tener huesos frágiles en la vejez”, sostuvo Díaz. Mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo y limitar el consumo de alcohol también forman parte de las medidas preventivas.
Dentro y fuera del hogar, el uso de calzado adecuado, la buena iluminación de los ambientes, el retiro de alfombras o muebles bajos, el control de la visión y la revisión de medicamentos que puedan causar mareos ayudan a reducir el riesgo de caídas. Estas medidas se suman al seguimiento médico de las personas con diagnóstico de osteoporosis o antecedentes de fracturas.
Cinco medidas para cuidar los huesos y prevenir fracturas
La Fundación Internacional de Osteoporosis reúne cinco recomendaciones para reducir riesgos y sostener la salud ósea a lo largo de la vida:
- Hacer ejercicio con regularidad. Las actividades con carga de peso, los ejercicios de fortalecimiento muscular y el entrenamiento del equilibrio ayudan a conservar huesos y músculos activos.
- Cuidar la alimentación. El calcio, la vitamina D y las proteínas son nutrientes centrales para la salud ósea. La exposición solar segura puede contribuir a la producción de vitamina D.
- Evitar hábitos que aumentan el riesgo. Mantener un peso corporal adecuado, no fumar y limitar el consumo de alcohol forman parte de las medidas preventivas.
- Reconocer los factores de riesgo. Una fractura previa, los antecedentes familiares y algunos medicamentos deben conversarse con un médico, ya que pueden requerir una evaluación específica.
- Realizar controles y cumplir los tratamientos indicados. Las personas con alto riesgo pueden necesitar estudios, cambios en sus hábitos y medicación para disminuir la probabilidad de nuevas fracturas.
Fuente: Infobae — Ver noticia original