La razón por la cual los calendarios no son muy diferentes entre sí es su relación con factores astronómicos los cuales determinan su estructura. Estos se han basado principalmente en correspondencias con la Luna y el Sol. Incluso ha pesado en las diferentes culturas la concepción de género que se tenía de ambos astros. En algunos casos la luna como dios masculino, inquieto y regente, en contraposición con el sol como diosa envolvente.
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