Los mejillones son uno de los mariscos más versátiles de la cocina y pueden prepararse de distintas maneras. Sin embargo, existe una alternativa a la cocción tradicional en agua que permite aprovechar mejor sus jugos y conseguir una salsa cremosa.
Para lograrlo, hay una receta que combina tres dientes de ajo, cebolla, puerro, vino blanco y 200 mililitros de nata para cocinar. El método consiste en incorporar los mejillones directamente a una sartén con un sofrito y dejarlos abrirse con el vapor, sin necesidad de hervirlos previamente en abundante agua.
La propuesta fue compartida por Noelia, conocida en redes sociales como @noelapeskaera, una pescadera que publica recetas y consejos para preparar pescados y mariscos.
Cómo prepara Noelia los mejillones con nata y vino blanco
La principal diferencia de esta preparación está en la manera de abrir los mejillones. En lugar de sumergirlos en agua, Noelia propone incorporarlos directamente a una sartén con un sofrito de ajo y cebolla.
Después se agrega un chorro de vino blanco y se tapa el recipiente durante unos minutos. De esta manera, los mejillones se abren con el vapor y liberan su propio jugo, que se mezcla con los demás ingredientes.
Una vez que están abiertos, se incorpora la nata para cocinar y se deja que la salsa tome consistencia a fuego suave. El resultado es una preparación cremosa que también lleva puerro y perejil fresco.
Para poner en práctica la receta, se necesitan estos ingredientes:
- 1 kilo de mejillones frescos.
- 3 dientes de ajo.
- 1 cebolla mediana.
- 1 puerro.
- Un chorro de vino blanco.
- 200 ml de nata para cocinar.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Perejil fresco picado.
- Sal y pimienta (opcional).
El procedimiento es sencillo:
- Limpiar los mejillones: lavarlos con agua fría, retirar las barbas y eliminar los restos adheridos a las conchas. Descartar los ejemplares rotos.
- Preparar las verduras: pelar y picar los tres dientes de ajo y la cebolla. Limpiar el puerro y cortarlo en rodajas finas.
- Hacer el sofrito: calentar un poco de aceite de oliva en una sartén amplia o cazuela. Incorporar el ajo y la cebolla y cocinar hasta que estén dorados. Sumar el puerro.
- Agregar los mejillones: incorporarlos al sofrito y remover suavemente para que se mezclen con las verduras.
- Añadir el vino blanco: echar un chorro generoso, tapar la sartén y cocinar a fuego medio durante unos 5 a 7 minutos, hasta que los mejillones se abran.
- Incorporar la nata: bajar el fuego, agregar los 200 mililitros de nata y mezclar con cuidado para integrar los sabores. Cocinar entre 2 y 3 minutos más.
- Terminar la preparación: espolvorear perejil fresco picado y probar la salsa antes de agregar sal o pimienta. Servir caliente.
Por qué los mejillones no necesitan hervirse en agua
Los mejillones tienen la particularidad de que liberan líquido durante la cocción, por lo que no hace falta sumergirlos en abundante agua para conseguir que se abran.
Cuando se cocinan en una sartén tapada con un poco de vino blanco, el calor genera vapor y permite que las conchas se abran. Al mismo tiempo, el jugo que desprende el marisco se combina con el líquido de cocción y los ingredientes del sofrito.
Esta técnica también permite aprovechar ese fondo para preparar la salsa. Por eso, es importante no agregar demasiado vino blanco: la idea es utilizar una cantidad moderada y dejar que los propios mejillones aporten el resto del líquido.
Otro detalle importante es incorporar la nata recién cuando los mejillones están abiertos. Así se evita que la crema se cocine durante demasiado tiempo y se consigue una textura más homogénea.
Qué tener en cuenta para que los mejillones queden tiernos
Aunque la preparación es sencilla, hay algunos detalles que conviene respetar para conseguir un buen resultado:
- Elegir mejillones frescos: las conchas deben estar cerradas o cerrarse al darles un pequeño golpe. Hay que descartar los ejemplares rotos.
- Limpiarlos correctamente: retirar las barbas y los restos adheridos antes de llevarlos a la sartén.
- No excederse con el vino: los mejillones desprenden su propio jugo, por lo que no necesitan grandes cantidades de líquido.
- Controlar la cocción: una vez que se abren, no conviene dejarlos demasiado tiempo al fuego porque pueden quedar gomosos.
- Agregar la nata al final: incorporarla cuando los mejillones ya estén abiertos y mantener el fuego bajo.
- Descartar los que no se abran: si alguno permanece cerrado después de la cocción, no se debe consumir.
Fuente: TN — Ver noticia original