Las cáscaras de naranja suelen terminar en la basura después de comer la fruta o preparar un jugo. Sin embargo, pueden tener un segundo uso en la casa y el jardín, debido a sus compuestos naturales.
Sus características ayudan a ahuyentar a las hormigas y reducir su presencia en las plantas. La clave está en aprovechar los aceites esenciales presentes en la cáscara, especialmente el limoneno, cuyo aroma puede resultar desagradable para estos insectos.
Cómo se pueden usar las cáscaras para ahuyentar a las hormigas
Una de las alternativas consiste en preparar una infusión concentrada con las cáscaras y utilizarla en los sectores del jardín donde suelen aparecer las hormigas. Para eso, es necesario:
- Juntar las cáscaras: utilizar las de dos o tres naranjas y cortarlas en pequeños trozos
- Hervirlas: colocarlas en una olla con medio litro de agua y dejarlas cocinar durante unos 10 minutos
- Dejar enfriar: apagar el fuego y esperar a que la preparación alcance temperatura ambiente
- Colar la mezcla: retirar los restos de cáscara y conservar el líquido
- Aplicar en el jardín: rociar pequeñas cantidades cerca de los caminos de las hormigas y en los lugares donde suelen circular
Por qué las cáscaras de naranja ayudan a combatir las hormigas
Las cáscaras de naranja contienen aceites esenciales, entre ellos el limoneno, un compuesto aromático que se utiliza en distintos productos de limpieza y repelentes.
Su olor puede interferir con los rastros químicos que las hormigas usan para orientarse y encontrar alimento. Por eso, su aplicación puede ayudar a reducir el tránsito de estos insectos en determinados sectores.
Cómo se aplica el método de las cáscaras de naranja
- Pelar las naranjas: separar las cáscaras y conservarlas frescas.
- Cortarlas en trozos pequeños: dividirlas en pedacitos para facilitar su distribución.
- Identificar los caminos: observar por dónde circulan las hormigas y dónde se concentran alrededor de las plantas.
- Distribuir las cáscaras: colocar los trozos cerca de las raíces, alrededor de las macetas y junto a los recorridos de los insectos, sin cubrir los tallos.
- Renovarlas periódicamente: reemplazar las cáscaras cuando se sequen o comiencen a descomponerse para mantener su aroma.
De esta manera, las cáscaras de naranja pueden convertirse en un recurso económico para aprovechar en casa y sumar a los cuidados habituales del jardín.
Fuente: TN — Ver noticia original