Luego de la clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana, el Rodolfo Arruabarrena se burló de los hinchas de Vasco da Gama, que en la previa habían intentado interrumpir el descanso del plantel argentino con fuegos artificiales cerca del hotel donde concentraba el Xeneize.
Con un estilo irónico y condescendiente, el entrenador dejó en claro que la estrategia no logró alterar los planes del grupo: “Ayer vinieron a las dos de la mañana a tirar cohetes, a las cinco… No son muy, muy lúcidos”.
Además, les dejó un consejo para la próxima vez que intenten este tipo de maniobras, muy comunes en las competiciones contienentales como la Copa Sudamericana o la Copa Libertadores: “El partido es nueve y media de la noche, la próxma vez que vengan a las dos de la tarde, que es más acorde”.
Pero eso no es todo. El DT relativizó por completo el impacto del ruido exterior en las habitaciones de la delegación azul y oro, y señaló que nunca lograr cortar el descanso: “Yo ni me desperté”.
Arruabarrena también apuntó con sutileza contra las fallas en el operativo de seguridad. Cuestionó la facilidad con la que los fanáticos locales se aproximaron al complejo donde descansaba el equipo: “También me sorprendió la seguridad muy cerca del hotel, pero son cositas que ocurren en estos torneos”.
Por último, Arruabarrena ratificó que el grupo se fortalece ante el contexto adverso en los duelos decisivos a nivel internacional. Las maniobras de presión afuera del campo de juego terminaron agigantando el temple de un equipo que respondió con jerarquía futbolística y contundencia.
Fuente: TN — Ver noticia original