Un relevamiento de organizaciones que agrupan a inquilinos alertó que en los últimos dos años, muchas familias que alquilan tuvieron que buscar otro lugar para vivir por una cuestión económica.
El informe elaborado por la agrupación Inquilinos Agrupados detalló que el 20% de las personas que deben afrontar el pago de un alquiler debieron mudarse por no poder pagarlo y que destinan en promedio el 40% de sus ingresos al alquiler”
Aumenta considerablemente el número de inquilinos que no puede cumplir su contrato de alquiler.
La vicepresidenta de la Asociación Platense de Inquilinos (API), Karina Chiappa, puntualizó en diálogo con Crónica que en los últimos dos años “se incrementaron un 50% los ‘autodesalojos’ de las familias inquilinas por no poder afrontar el pago del alquiler”.
“Esto deriva en hacinamiento de las familias en una misma casa, violencia, situación de calle aun con niños, pérdida de calidad de vida y salud mental”, sostuvo Chiappa.
Según la encuesta nacional inquilina, realizada en el mes de junio de 2026, el nivel de endeudamiento de los locatarios alcanzó el 72,9% de los hogares, con una muestra que abarcó a 808 viviendas en 16 provincias.
En diálogo con Crónica, referentes de la organización aseguraron que en los primeros relevamientos del mes de septiembre, los desalojos por temas económicos “se sostienen en uno cada cuatro o cinco”, aunque se encuentran en pleno proceso de realización de las encuestas.
El drama familiar en primera persona
Camila y Facundo tienen dos hijos, un nene de ocho y una beba de seis meses, y habían alquilado una casa de tres ambientes en Villa Adelina en octubre del año pasado; sin embargo, en los últimos meses tuvieron que dejar este lugar “antes de llegar al año” por no poder costearlo.
Uno de los principales motivos que impulsaron esta decisión fue la pérdida del trabajo fijo de ella, con el que costeaban gran parte del alquiler debido a que su marido se desempeña como herrero, trabaja por su cuenta y tiene ingresos variables dependiendo de la cantidad de clientes que consiga.
“Entramos pagando $750.000 y el último aumento estábamos pagando casi en $1.100.000, más los servicios”, recordó la joven de 32 años sobre los incrementos que percibió en su alquiler, y que a su vez representaba el 70% de su salario.
A fines de julio, un mes después de que Camila se quedó sin trabajo, tuvieron que mudarse a la casa de sus suegros, quienes les ofrecieron un espacio en su casa para poder vivir. “No queríamos tener problemas con la inmobiliaria ni generar más deudas”, aseguró en diálogo con Crónica.
Las personas que viven en el mismo terreno son siete: los dos suegros de Camila, la hermana más chica de Facundo, que tiene 21 años, y en los últimos dos meses se sumaron ellos cuatro.
Jonathan tiene 30 años y una beba que recientemente cumplió un año. Vivían con su pareja en un departamento ubicado en el partido de Esteban Echeverría, pero debió regresar a la casa de su madre al no poder hacerle frente al alquiler.
Uno de los factores claves que impulsaron el nuevo cambio de vida fue el aumento que sufrieron los servicios, ya que en los últimos meses recibieron una tarifa de luz de aproximadamente 300 mil pesos.
“Nos mudamos porque no nos alcanzaba la plata. Pagábamos $400.000 de alquiler, y sumando internet, servicios, viajar y la comida, no me daba para llegar a fin de mes con el sueldo que tenía”, confió a este medio.
La mudanza también le quitó la posibilidad de estar más tiempo con su hija porque él se mudó a la casa donde transcurrió su infancia y su pareja, con su bebé, se mudaron a lo de la madre de ella. Además, reconoció que “les cuesta acomodarse económicamente” porque, al rescindir el contrato de alquiler en vigencia, debió afrontar multas que no tenían previstas.
Actualmente, reside con su madre en una casa en Monte Grande, que está ubicada en la parte de adelante de un terreno, mientras que en la parte de atrás hay otra construcción en la que viven una de sus hermanas, con su pareja y sus tres hijos.
Fuente: Crónica — Ver noticia original