Una encuesta reciente midió el humor social de los argentinos y cuáles son las preocupaciones actuales. El rumbo económico sigue encabezando la agenta mientras el presidente Javier Milei continúa con una imagen negativa mayoritaria.
El 55,5% de los encuestados desaprueba al Gobierno y el salario, la incertidumbre y el desempleo aparecen entre los problemas que más inquietan a los argentinos, en un escenario donde la desaceleración de la inflación ya no ocupa el centro de las demandas.
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix, que registra tres meses consecutivos de crecimiento en la aprobación presidencial. Después de tocar un piso de 31,4% en julio, el indicador avanzó al 32,2% en agosto, al 35,2% en septiembre y al 36,2% en octubre. En ese período, Milei recuperó 4,8 puntos, aunque todavía permanece lejos de los niveles superiores al 40% que había alcanzado después de las elecciones legislativas de 2025.
La mejora tampoco se traduce automáticamente en un respaldo electoral consolidado. De cara a 2027, el 24,3% afirma que votaría seguro al Presidente y otro 10,6% considera que podría hacerlo. El potencial electoral llega así al 34,9%, frente a un 59,2% que asegura que nunca lo votaría.
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El bolsillo desplaza a la inflación
El dato que mejor refleja el humor social aparece al consultar por los principales problemas del país. La incertidumbre económica encabeza las respuestas, con el 48,2%, seguida por los ingresos y el salario, con el 46,2%, y el desempleo, con el 44,6%. También aparecen entre las preocupaciones la corrupción, las deudas y las tarifas de los servicios públicos.
En cambio, la inflación quedó relegada al noveno puesto, con el 16,7% de las menciones. El desplazamiento sugiere un cambio en las prioridades: después de años en los que la suba de precios dominó las preocupaciones, ahora gana peso la dificultad para sostener el poder adquisitivo, conseguir trabajo y proyectar los ingresos. La incertidumbre, mencionada por casi la mitad de los encuestados, agrega otro componente al malestar.
Esa preocupación se refleja en las preferencias sobre el empleo. El 67,2% elegiría trabajar en relación de dependencia, con registración, recibo de sueldo y aportes. El 26,9% optaría por una actividad independiente bajo el régimen de monotributo y apenas el 1,4% elegiría la informalidad. La estabilidad laboral y un salario previsible son los atributos más valorados de un puesto de trabajo. La autonomía y la posibilidad de no tener jefe reúnen el 17,5% de las preferencias, mientras que la flexibilidad horaria y el trabajo remoto quedan más relegados.
El resultado muestra que, frente a un escenario de incertidumbre, la principal aspiración sigue siendo contar con ingresos regulares y protección laboral. Incluso entre los menores de 40 años, el grupo que más se inclina por el trabajo independiente, la relación de dependencia continúa siendo la opción mayoritaria.
Otro dato relevante que aparece es la valoración de las universidades nacionales, en medio de la disputa entre el Gobierno y las instituciones educativas. El 75,5% de los consultados tiene una imagen positiva de ellas, frente a un 11,5% de opiniones negativas.
El respaldo atraviesa las distintas generaciones y también alcanza a una parte del electorado oficialista: entre quienes votaron a La Libertad Avanza en 2025, el 46,9% mantiene una imagen favorable de las universidades, casi el doble del 25,8% que las evalúa negativamente.