Una pequeña llaga que aparece en los genitales, el ano o la boca y se va sola en pocas semanas puede parecer inofensiva, pero para la medicina es la primera señal de alerta de la sífilis, una infección de transmisión sexual (ITS) que volvió a crecer con fuerza en la Argentina y en el mundo.
El engaño de un síntoma que desaparece sin dejar rastro explica por qué la sífilis se expandió en los últimos años. Mercedes Monserrat, médica infectóloga (M.N. 122.944), advirtió: “Esta lesión puede desaparecer espontáneamente, pero eso no significa que la infección se haya curado”.
Detrás de la enfermedad está la bacteria Treponema pallidum, que se transmite principalmente en relaciones sexuales vaginales, anales u orales, y también puede pasar de la persona gestante al bebé durante el embarazo.
Los números que encienden la alarma en la Argentina y el mundo
Según el Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, en 2025 se notificaron 46.799 casos de sífilis en el país, con una tasa de 117,2 cada 100.000 habitantes. La curva viene en ascenso desde hace varios años.
El dato más preocupante es que el 76% de los diagnósticos correspondió a personas de entre 15 y 39 años.
A nivel internacional, la tendencia es similar. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estimó 4,2 millones de nuevas infecciones en las Américas durante 2024, un 15% más que en 2022. En Europa, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) registró más de 45.000 casos en 2024, con tasas que se duplicaron en una década. En Estados Unidos, los CDC reportaron cerca de 190.000 casos ese mismo año, casi el triple que diez años atrás.
Cómo se presenta la sífilis y por qué puede pasar desapercibida
En la etapa inicial, la sífilis suele manifestarse con una úlcera pequeña e indolora, conocida como chancro, que desaparece sola. Pero que la lesión se esfume no significa que la infección haya terminado.
Más adelante, pueden aparecer manchas rojas en la piel —incluso en las palmas de las manos y las plantas de los pies—, malestar general y dolor de cabeza. La infección también puede quedar latente durante mucho tiempo, sin síntomas, y si no se trata puede afectar distintos órganos.
“Haber tenido sífilis no genera inmunidad: una persona puede volver a adquirirla”, remarcó Monserrat, que recomendó avisar a las parejas sexuales para que también puedan tratarse si es necesario.
Diagnóstico sencillo, tratamiento eficaz y nuevos desafíos
La buena noticia es que el diagnóstico es simple y accesible: basta con un análisis de sangre, disponible en hospitales y centros de salud públicos y privados. No es necesario esperar a tener síntomas para testearse.
Para quienes tienen vida sexual activa, hacerse el test una vez por año es una buena costumbre, aunque según cada caso puede ser conveniente hacerlo con mayor frecuencia.
El tratamiento de elección es la penicilina benzatínica, un antibiótico eficaz y fácil de conseguir tanto en el sistema público como en el privado y en farmacias. En el embarazo, detectar y tratar a tiempo es clave para evitar el contagio al bebé.
El contexto también cambió: los avances contra el VIH, como la PrEP y el principio “indetectable = intransmisible”, transformaron la manera de vivir la sexualidad y, en algunos casos, llevaron a un menor uso del preservativo.
Entre las estrategias nuevas aparece la doxy-PEP: tomar un antibiótico después de una relación sexual para reducir el riesgo de algunas ITS bacterianas, sobre todo sífilis y clamidia. Frente a la gonorrea, su eficacia es más variable. Monserrat aconsejó consultar con un especialista en infectología antes de adoptar cualquiera de estas opciones.
“Hacerse un análisis de ITS debería ser algo tan habitual como realizar cualquier otro control de salud”, resumió la especialista. Consultar y controlarse sin miedo, vergüenza ni prejuicios también es una forma de cuidarse.
Fuente: TN — Ver noticia original