En un rincón remoto de Famatina, La Rioja, Máximo May Ruarte lleva ocho décadas entre montañas y cerros, dedicado al lavado artesanal de oro. A sus 80 años, este baqueano es uno de los mineros más antiguos de la región y un referente en la extracción sostenible, sin químicos ni maquinaria pesada.
Ruarte vive junto a su esposa a más de 2000 metros de altura, casi aislado del mundo. Su casa, conocida como “la mariposa de oro”, funciona con un panel solar y un mechero de kerosene, y es el punto de partida para sus jornadas de trabajo en los ríos y terrazas donde busca el preciado metal.
Una vida entre animales, oro y montaña
Desde chico, Ruarte se crió en el campo rodeado de cabras, ovejas y chanchos. “A todo esto yo lo conozco como mis manos. A todo, piedra por piedra”, relató sobre su vínculo con la naturaleza.
Durante décadas trabajó como baqueano, al guiar a personas en mula por caminos imposibles hasta la Mina La Mejicana. “Llevábamos gente y traíamos gente de allá. Cuando cumplían un mes o dos en el cerro, ya los teníamos que bajar nosotros”, recordó sobre aquellos años en los que el acceso era solo para expertos.
El oro que extrae hoy es fino, con pepitas que rara vez superan el gramo y medio. La técnica es manual: pala, cepillo, soplador y el agua del río para separar las diminutas partículas doradas. El trabajo es duro y el clima, muchas veces hostil, pero la recompensa llega en forma de pequeñas “chispitas” que, con suerte, suman un gramo tras largas horas de esfuerzo.
Enseñar el oficio y mantener la tradición
El trabajo de lavador de oro es sacrificado y no siempre da resultados. “Si la suerte acompaña, las chispitas aparecen”, dice Ruarte, que no duda en compartir su experiencia con quienes se acercan a aprender. “Ellos me piden que les enseñe un poquito y yo les digo que sí”, contó sobre sus “alumnos” en la zona.
La historia de May Ruarte fue retratada por el periodista Sergio Caballero en su canal de Youtube “Conociendo mi País”, donde el video superó el millón de vistas y miles de personas conocieron la vida de este baqueano que eligió quedarse en las alturas, fiel a su oficio y a la montaña.
Fuente: TN — Ver noticia original