La crisis económica que produjo Javier Milei golpeó duramente a la industria textil argentina y puso en jaque incluso a las marcas de diseño que lograron construir una identidad propia y acceder a mercados internacionales. El recorrido de Martín Churba es un ejemplo de las dificultades para sostener una estructura productiva local: después de más de dos décadas de trayectoria y exportaciones a distintos países, el diseñador cerró Tramando y apuntó contra el presente del sector.
La marca había conseguido insertarse en mercados exigentes, con presencia en Japón durante 21 años consecutivos, además de experiencias comerciales en Dubai y Nueva York. Sin embargo, esa proyección internacional no alcanzó para garantizar la continuidad del negocio. Churba explicó que, pese al nivel de ventas, las cuentas no cerraban y mantener la estructura se volvió cada vez más difícil.
En su momento de mayor expansión, Tramando llegó a contar con tres locales en Buenos Aires, presencia comercial en Japón, una fábrica propia y alrededor de 70 empleados. El proceso de achicamiento había comenzado en 2016, cuando el diseñador empezó a reducir la estructura, cerró la fábrica y los locales y pasó a tercerizar la producción. Finalmente, decidió terminar con el proyecto y saldar las deudas pendientes.
Los costos de producir y exportar desde la Argentina
En su análisis, Churba puso el foco en las condiciones que enfrentan los emprendimientos textiles locales para competir con productos importados. El diseñador cuestionó que las empresas que crean y producen en el país deban afrontar una estructura de costos que, según su mirada, dificulta su desarrollo frente a quienes ingresan mercadería terminada desde el exterior.
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“Porque no se distingue a un creador que crea moda local y la exporta y se le mete los mismos impuestos que a otro que importa todo”, sostuvo en declaraciones al medio Noticias. El diseñador también apuntó contra las decisiones de política económica y la falta de reconocimiento del valor agregado que genera la producción nacional.
La experiencia de Tramando expone una de las dificultades que enfrentan las empresas del sector: desarrollar productos diferenciados, sostener equipos de trabajo y llegar a mercados externos no garantiza que la actividad sea rentable. En el caso de Churba, la trayectoria internacional y la continuidad de las exportaciones convivieron con problemas para sostener la estructura económica del emprendimiento. “Es muy difícil ser emprendedor y no morir en el intento”, resumió.
Tras el cierre de Tramando, Churba decidió trasladar su experiencia con los materiales y las técnicas textiles a otro terreno. Su trabajo actual se concentra en obras de arte, el reciclaje de descartes industriales y la colaboración con comunidades de artesanos del norte argentino.
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