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Mario Pergolini frenó su programa por un ruido en la tribuna y la explicación de la espectadora sorprendió a todos

El conductor de Otro Día Perdido escuchó un extraño sonido mientras estaba al aire y, rápido de reflejos, logró detectar de dónde venía
Mario Pergolini frenó su programa por un ruido en la tribuna y la explicación de la espectadora sorprendió a todos

Una anécdota laboral de Mario Pergolini quedó en segundo plano durante el comienzo de Otro Día Perdido. Mientras el conductor recordaba su breve y poco exitosa experiencia como vendedor, un sonido insistente que provenía de la tribuna alteró la conversación en el estudio.

Pergolini hablaba con Rada y Evelyn Botto sobre las dificultades que tuvo para desempeñarse en el área comercial. “Era pésimo vendedor”, reconoció el conductor, antes de que un ruido repetitivo se colara en el aire. Lejos de ignorarlo, frenó el relato y señaló que había “un grillo dando vueltas” en algún sector del estudio.

La reacción de Botto dejó en evidencia que también había percibido el sonido, aunque había interpretado otra cosa. “Yo dije: ‘Está aburridísima nuestra conversación’”, lanzó entre risas, ante la posibilidad de que el ruido fuese una expresión de desinterés de alguien sentado entre el público.

Con la mirada puesta en las primeras filas, Pergolini intentó identificar a la responsable. “¿Sos vos? Sos vos, ¿no?”, preguntó después de advertir una reacción de culpa entre los espectadores. La mujer, ubicada en las primeras filas, admitió que el sonido provenía de su teléfono.

Rada no ocultó su sorpresa ante la confusión inicial. “Me estás jodiendo que hay un grillo”, comentó, mientras el conductor buscaba entender qué tipo de alerta se había activado. Pergolini enumeró varias posibilidades: una alarma, un mensaje de WhatsApp o incluso el recordatorio de un medicamento.

El conductor Mario Pergolini señala hacia la audiencia tras la interrupción de una llamada telefónica durante la grabación de su programa

El intercambio avanzó con el tono humorístico que tomó la situación desde el primer momento. “¿Una pastilla que tenés que tomar? ¿Querés apagarlo en este momento?”, le dijo a la espectadora. Luego le concedió unos segundos para revisar el dispositivo: “Sacá el celular, yo te doy tiempo”.

Cuando el conductor quiso saber el motivo de la alarma, la respuesta sorprendió a todos en el estudio. La mujer explicó que había programado el recordatorio “para ir al gym”. La frase provocó nuevas risas entre los presentes y abrió la puerta a otra observación de Botto: “Qué tarde”.

La hora en la que se produjo la interrupción fue uno de los detalles que llamó la atención de los integrantes de Otro Día Perdido. Pergolini calculó que eran cerca de las 22.30 y se mostró desconcertado ante la idea de que la alarma tuviera como objetivo recordar una rutina de ejercicio.

“¿Diez y media de la noche?”, preguntó el conductor. Evelyn Botto coincidió con la rareza del horario, mientras Rada intervino para seguir la broma. Pergolini fue más allá y deslizó una teoría sobre la explicación que la espectadora podía haber dado antes de salir de su casa.

“Estás mintiendo a alguien en tu casa que te vas al gym a las once menos cuarto”, dijo entre risas. Rada agregó que las personas aludidas podían enterarse de esa versión en ese mismo momento, ya que la escena estaba al aire.

Un celular sonando interrumpió Otro Día Perdido durante la presentación de Mario Pergolini

Tras varios minutos de conversación alrededor del celular, Pergolini le consultó a la mujer si podía continuar con el programa: “¿Te jode si seguimos el programa? ¿no? Ok, perfecto”. Ante su respuesta afirmativa, pidió un aplauso para el supuesto “grillo”, apodo que ya había quedado instalado para referirse al sonido que había interrumpido el monólogo inicial. El público acompañó el momento con aplausos.

Después de que la espectadora desactivó la alerta, Evelyn Botto reconoció que no había comprendido qué sucedía en los primeros segundos. “Yo no entendía qué pasaba, dije: ‘No puede ser’”, expresó. Pergolini, por su parte, contó que detectó a la responsable porque vio que intentó hacer silencio apenas empezó a sonar el teléfono.

“Lo que sí vi es que sintió la culpa inmediata y dijo: ‘Shh’”, explicó el conductor. Esa reacción, según relató, fue la pista que le permitió encontrar el origen del ruido entre los asistentes. A continuación, pidió que volvieran a bajar la luz sobre la zona del público.

La escena tuvo un nuevo capítulo cuando Pergolini reparó en un joven que se encontraba cerca de la mujer. El conductor le preguntó si había llegado al estudio con ella, aunque el muchacho negó conocerla. La respuesta dio paso a una cadena de especulaciones de los integrantes del ciclo.

“Te estás haciendo cargo de una señora”, señaló Pergolini, al describir cómo podía interpretarse la imagen desde el escenario. Rada sugirió que para el resto del público el joven podía ser alguien vinculado con la espectadora, mientras Botto comentó que ambos tenían cierto parecido físico.

El conductor mencionó, entre otras posibilidades, que podía tratarse de un hijo o de una pareja mucho más joven. Luego frenó las bromas al advertir que desconocían quién era la mujer y que podía ser una persona de relevancia pública. “Ahora resulta que la señora es jueza de la Nación y nosotros le estamos diciendo esto…”, ironizó.

Rada sostuvo entonces que quienes se sientan en los asientos más cercanos al escenario “son importantes”. Botto coincidió con esa teoría y remarcó que, al menos, “algún contacto tienen acá”. Pergolini cerró el intercambio con una frase que resumió el desconcierto colectivo: “Es rarísimo, todo esto es raro”.

Fuente: Infobae — Ver noticia original