
El guitarrista de Spandau Ballet Gary Kemp convirtió la agenda de Brian Epstein de 1967 en el punto de partida de 1967: The World of Brian Epstein and the Beatles, un libro que reconstruye los últimos meses del representante de los Beatles a través de sus contactos personales y profesionales, mientras atravesaba una crisis marcada por el aislamiento, las adicciones y la incertidumbre sobre su lugar junto al grupo.
La carpeta negra Twinlock, de 160 x 100 mm, contiene 57 páginas con 404 entradas, muchas escritas a mano por Epstein. El volumen funciona como un mapa de la red social y empresarial que rodeaba al empresario de Liverpool el año de su muerte: incluye a David Bailey, David Frost y a la mayoría de los Rolling Stones.
El también compositor Kemp no suele coleccionar recuerdos del rock, pero decidió pujar por la agenda tras recibir un correo de Sotheby’s. “Pensé: ‘Tengo que tener esto. Tengo que sostenerlo’”, dijo al diario The Guardian. “Tiene ADN”.
El músico participó de la subasta por teléfono desde un estudio de grabación y elevó su oferta hasta £ 10.710. Con esa compra se convirtió en el quinto propietario de la agenda, que tras la muerte de Epstein pasó a manos de su hermano, luego de su sobrino y después fue vendida una vez más antes de llegar a Sotheby’s.

La adquisición condensaba una admiración que Kemp mantenía desde hacía décadas por los Beatles y por Epstein, el hombre que descubrió al grupo en The Cavern hacia fines de 1961. El músico atribuye parte de las oportunidades que alcanzó en su carrera a aquel encuentro entre el representante y la banda.
“Si Paul no hubiera conocido a John, no estaría viviendo en esta casa”, afirmó Kemp. “Pero si Brian no hubiera bajado aquellas escaleras a la hora del almuerzo de noviembre, tampoco estaría viviendo aquí”.
La agenda despertó el interés del cineasta Simon Halfon, amigo de Kemp desde la década de 1990. Halfon había dedicado años a desarrollar una película biográfica sobre Epstein, con Jude Law previsto para interpretar al representante, aunque el proyecto no se concretó.
El cineasta vio en aquellas páginas una posibilidad distinta: contar la vida de Epstein mediante las personas que figuraban entre sus contactos. “Lo llamé camino a casa y le dije: ‘Dios mío, Gary, esto es un libro’”, recordó Halfon.

Kemp y Halfon revisaron nombre por nombre para establecer quién era cada persona y por qué había coincidido con Epstein. El músico consultó libros, diarios, revistas y archivos en línea, mientras Halfon buscó imágenes vinculadas con cada entrada; algunas identidades resultaron fáciles de ubicar y otras quedaron casi sin rastro.
El resultado no adopta la forma de una biografía convencional. Organizado alfabéticamente, el libro reúne fragmentos que delinean a un hombre al frente de los crecientes negocios de los Beatles, rodeado de artistas, abogados y representantes internacionales, pero cada vez más presionado por su vida privada.
El año 1967 fue decisivo para Epstein porque su contrato con los Beatles estaba por vencer y la banda había dejado de actuar en vivo. La carga de trabajo ya había llevado a Epstein a fusionar, en enero de ese año, su empresa NEMS Enterprises con la agencia de Robert Stigwood. La medida buscaba aliviar sus responsabilidades, pero generó tensiones con los Beatles.
“Está aterrorizado”, sostuvo Kemp sobre el representante. “Encuentra a estos muchachos, los transforma en el fenómeno más grande que el mundo ha visto, pero después todo empieza a escapársele de las manos. En ese momento entra en pánico. No puede dormir. Toma estimulantes y depresores”.

El consumo de drogas agravó un estado mental que ya era frágil. La reconstrucción sigue sus encuentros con médicos especializados en adicciones, las casas de juego que frecuentaba y sus tratamientos de rehabilitación en The Priory, en Londres.
Epstein también se sentía ajeno por su condición de judío y era homosexual cuando las relaciones entre hombres todavía constituían un delito en el Reino Unido. Su agenda revela una presencia amplia de la comunidad gay entre sus vínculos, desde su abogado David Jacobs hasta personas que había llevado desde Liverpool y figuras como Robin Maugham, sobrino de Somerset Maugham.
Pese a la amplitud de su círculo, Epstein aparece como una figura solitaria. Kemp halló referencias a algunos probables romances, relaciones breves con hombres que atravesaron su vida, pero ninguna que se consolidara.
La historia más inquietante es la de John “Dizz” Gillespie, un aspirante a actor estadounidense con quien Epstein mantuvo una relación intermitente y conflictiva. Durante su último encuentro, en agosto de 1966, Gillespie robó del hotel de Epstein en Los Ángeles un maletín con USD 20.000, contratos, fotografías comprometedoras y posiblemente la agenda anterior del empresario.

El robo expuso a Epstein a una amenaza persistente de chantaje y revelación de su intimidad. Sin embargo, Gillespie figura en la agenda adquirida por Kemp, una inclusión que podría responder a culpa, desesperación o esperanza.
Halfon apenas encontró rastros del actor. Finalmente localizó un ejemplar firmado de A Spaniard in the Works, de John Lennon, dedicado a Dizz con una anotación mordaz que permitió confirmar su existencia y vincularlo con el entorno de Epstein.
Brian Epstein murió solo, a los 32 años, por una sobredosis accidental de somníferos el 27 de agosto de 1967. Había pasado el fin de semana festivo en su casa de campo de Sussex, pero el invitado al que esperaba no llegó; decepcionado y ebrio, condujo de regreso a Londres, se encerró en su dormitorio de Chapel Street y murió allí.

Kemp imagina que la agenda estaba sobre la cama cuando encontraron el cuerpo. Las direcciones incluidas en la carpeta permitieron reconstruir también la geografía de su vida: clubes, oficinas, restaurantes y viviendas de Londres, junto con el ambiente nocturno de Nueva York y el mundo de Hollywood, donde aparecen Dean Martin, el coronel Tom Parker y Orson Welles.
Halfon sostuvo que el proyecto buscó devolver a Epstein un lugar propio frente a la dimensión pública de los Beatles. “La gente puede decir: ‘Este fue el hombre que hizo realidad su sueño’”, afirmó el cineasta.
Los nombres de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr no aparecen en las páginas de la agenda. Kemp sugirió en la introducción que esa ausencia pudo obedecer a razones de seguridad, especialmente después del robo de Gillespie, aunque el libro plantea que las apariencias pueden engañar.
Fuente: Infobae — Ver noticia original