
Los Mercados de Barrio de Sancti Spíritus funcionan sin colas ni compradores frecuentes porque sus precios permanecen fuera del alcance de buena parte de los vecinos, pese a que las autoridades los presentaron como una alternativa más barata frente a los comercios privados.
En La Naviera y Casiguaya, los clientes recorren los estantes, observan las mercancías y suelen retirarse sin comprar, según constató 14ymedio.
La red creció de 24 establecimientos en septiembre a 62 en octubre, distribuidos en 12 provincias, de acuerdo con el último listado del Ministerio de Comercio Interior. La expansión coincide con una reorganización de las bodegas tradicionales: de más de 12,000, las autoridades seleccionaron 1,913 para mantener la atención a personas vulnerables.
La Naviera, situada en la calle Máximo Gómez, en la zona norte de la ciudad, tiene una fachada pintada de blanco y azul. En el interior, los anaqueles muestran grandes espacios vacíos, con pequeñas bolsas de azúcar blanca y morena, condimentos y unas pocas botellas.
No más de cuatro personas examinaban la mercancía durante el recorrido. Una de ellas compró un kilogramo de un producto por 1,050 pesos.

El cloro cuesta 400 pesos por botella y el gel de baño, 1,000. Junto a la lista de precios, un cartel sostiene: “Recuerde que usted, consumidor, es lo primero siempre”.
A la salida, una mujer cuestionó los precios mientras hablaba con su acompañante. “En Cuba ya todo es mentira”, afirmó, antes de señalar la tablilla ubicada junto a la entrada: “Ahí todo está carísimo”.
Casiguaya, entre repuestos de motos y productos cárnicos
Casiguaya funciona frente a la terminal provincial de ómnibus y luce el lema “Cerca de ti, cerca de todos”. El local está dividido en tres espacios, aunque ninguno registra un movimiento sostenido de compradores.
La primera dependencia ofrece alimentos y artículos básicos, como vinagre y otros productos envasados. En la segunda hay mesas, sillas y aire acondicionado, con una disposición similar a la de una cafetería, pero no se vende comida preparada: los estantes contienen bebidas, dulces y mercancías empaquetadas.
En el tercer sector, los artículos de ferretería y los repuestos de motocicletas comparten el espacio con un mostrador de productos cárnicos. Allí se vende butifarra a 1,000 pesos, picadillo mixto a 850, paquetes de salchichas a 1,280 y chorizo a 1,200 pesos la libra.

Las autoridades habían anunciado que estos comercios tendrían valores entre un 10% y un 15% inferiores a los de las micro, pequeñas y medianas empresas privadas. Incluso cuando esa diferencia se cumple, los precios continúan lejos de las posibilidades de numerosos consumidores.
La reducción de bodegas y las críticas a la nueva red
La escasez de mercancías y el costo de los productos ya habían generado reclamos en otros puntos del país. En septiembre, clientes del Mercado de Barrio La Luisa, en la calle Ayestarán de La Habana, protestaron por una oferta limitada y precios similares a los de los comercios privados.
En octubre, otro recorrido de 14ymedio por El Rincón, en Matanzas, encontró también poca mercancía. El periodista oficialista matancero José Miguel Solís propuso llamar a estos establecimientos “Mercados de Barrio Pudiente”, una definición que coincidió con otras críticas publicadas en medios oficiales.
Las autoridades no han precisado cuántas bodegas que dejarán de funcionar con su esquema tradicional serán convertidas en Mercados de Barrio ni cuál será el destino de las restantes.
Fuente: Infobae — Ver noticia original