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Los alfiles de Kicillof se aferran a una PASO para sucederlo y suman a intendentes clave ante una interna creciente

El gobernador bonaerense no puede buscar un tercer mandato consecutivo y ya existen más de una decena de nombres para reemplazarlo. El mecanismo que resuelva la interna definirá también los equilibrios de poder del peronismo a nivel nacional
Los alfiles de Kicillof se aferran a una PASO para sucederlo y suman a intendentes clave ante una interna creciente

La carrera por la sucesión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires ya ordena los movimientos internos del peronismo, con una certeza: no habrá una candidatura única sin una negociación política de grandes dimensiones. El gobernador no puede buscar un tercer mandato consecutivo en 2027 y, mientras sostiene su proyección nacional, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) comenzó a instalar nombres para disputar la gobernación, con una estrategia con la que busca seducir al grupo de peso de intendentes que hoy conforman La Liga. La apuesta central de ese sector es que las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) sigan vigentes. No solo porque permitirían resolver una competencia amplia, sino porque ofrecen una salida para una interna que atraviesa al peronismo bonaerense, incluye a los intendentes y mantiene abierta la discusión con el kirchnerismo y el Frente Renovador de Sergio Massa. En el entorno del mandatario bonaerense sostienen que el candidato del MDF debe surgir de una ecuación que combine instalación territorial, conocimiento público y capacidad para reunir votos por fuera del núcleo propio. La definición no está prevista para las próximas semanas, ni siquiera para este año. Pero los nombres existen y el objetivo es que, al momento de las decisiones, haya un solo representante del kicillofismo en una eventual primaria. Por eso miran lo que sucede en el Congreso y la posibilidad de que finalmente el Gobierno consiga los votos para suspender las PASO. “Hoy las primarias están vigentes”, dijo uno de los eventuales competidores en PBA del axelismo. Los nombres que aparecen en esa nómina son el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; el ex intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi; el intendente de La Plata, Julio Alak; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza y el ministro de Gobierno, Carlos Bianco. El MDF busca concentrar la oferta en un solo candidato La decisión de concentrar la oferta interna en un solo candidato es una respuesta a la fragmentación que podría producirse si cada sector del peronismo lleva una postulación propia. El MDF tiene una estructura que nació y se expandió durante la gestión de Kicillof como un proceso de emancipación de la figura de Cristina Kirchner. Consiguió el respaldo de intendentes, sindicatos, funcionarios y organizaciones territoriales. Pero no tiene el monopolio de la representación peronista en la provincia e intendentes de grandes municipios y de peso electoral no responden a esta terminal política. Katopodis anunció recientemente su “deseo de conducir los destinos de esta provincia”. También dijo, en declaraciones a Radio Brisas de Mar del Plata, sentirse “con la confianza suficiente para encarar todos los cambios que haya que hacer, pero darle continuidad a todo lo que Axel viene haciendo”. Ferraresi dejó la intendencia de Avellaneda para ampliar su presencia territorial y mostrarse como una figura con capacidad de construcción política. Todas las semanas encabeza reuniones en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Alak conserva el peso de conducir la ciudad de La Plata, la capital bonaerense. Bianco se sienta sin anunciarse en la mesa de mayor confianza del gobernador y Espinoza empezará a dar señales de que buscará pulsear una candidatura provincial, tal como sucedió en 2015. Forma parte del armado que acompaña a Kicillof, administra el distrito más poblado de la provincia y el miércoles fue reelecto presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM). Esa estructura es la que pondrá sobre la mesa a la hora de las definiciones. Durante su discurso ante los intendentes dijo que “las candidaturas no se pueden definir en una oficina”. La lógica que promueve el gobernador es evitar que el MDF llegue a una primaria con varios candidatos que se resten votos entre sí. En ese esquema, el dirigente que quede mejor ubicado en las mediciones y reúna más acuerdos internos tendría prioridad. La elección bonaerense de 2027 tendrá una particularidad que condiciona toda la estrategia. Kicillof pretende posicionarse para la pelea presidencial y, si esa aspiración avanza, necesitará un candidato a gobernador que garantice continuidad en la administración provincial, preservación de su armado y una relación funcional con los intendentes. La sucesión, por lo tanto, forma parte de una disputa más amplia sobre el futuro del peronismo a nivel nacional. En el Ejecutivo bonaerense buscan que esa definición que en el mejor de los escenarios terminaría con la candidatura presidencial de Kicillof no implique “entregar PBA” en la negociación con otros sectores en caso de que no hubiera PASO. La Liga de Intendentes exige participación En paralelo, la Liga de Intendentes Peronistas empezó a construir una identidad propia. El grupo reúne a jefes comunales de distintos puntos de la provincia y busca incidir en las decisiones que definirán las candidaturas de 2027. Su reclamo es concreto: que el próximo gobernador bonaerense surja de las administraciones municipales o, al menos, que los intendentes tengan capacidad real para intervenir en la designación. Es parte de lo que piensan también algunos que forman parte del MDF. Hoy, la Liga tiene cuatro figuras que aparecen en la discusión: la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; el jefe comunal de Pilar, Federico Achával; y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y su par de Merlo, Gustavo Menéndez. Fernández ya manifestó su voluntad de competir por la gobernación. Achával y Otermín mantienen una posición más cauta, aunque sus nombres circulan en las conversaciones del espacio. En los últimos días, la intendenta de Moreno reconoció que “Axel es el candidato más fuerte que tenemos”, pero a la par pidió que, en caso de que sea, “tiene que ponerse al hombro la estrategia electoral”. La construcción de la Liga no supone, por ahora, una ruptura con Kicillof. Varios de sus integrantes reconocen al gobernador como una de las principales figuras presidenciables del peronismo. La posibilidad de acompañar una candidatura nacional del mandatario está sobre la mesa, pero tiene una condición política: que el grupo tenga participación en la definición de la oferta bonaerense. Ese planteo abre un margen de negociación con el MDF. Kicillof puede buscar el respaldo de la Liga para su armado nacional y, a cambio, ofrecer espacios en la boleta provincial, lugares legislativos o influencia en la decisión sobre la candidatura a gobernador. Además, en el MDF buscan que se plieguen de manera paralela a la instancia de sostener unas PASO. Algunos intendentes de Kicillof reconocen que en una PASO entre un candidato del MDF y uno —o una— de la Liga, este último grupo se impondría. La existencia de una PASO facilitaría ese entendimiento. Los intendentes podrían competir dentro de una misma alianza, medir su poder electoral y negociar desde una posición más fuerte después de la primaria. Sin PASO, la discusión quedaría reducida a una mesa de dirigentes y a un reparto de candidaturas que puede dejar heridos antes del inicio formal de la campaña. La incertidumbre también alcanza a los intendentes que no podrán buscar otro mandato en sus municipios si no se modifica el régimen de reelecciones. Esa situación atraviesa a buena parte de los jefes comunales y agrega un incentivo para disputar lugares en la Legislatura, en el Ejecutivo provincial o en las listas nacionales. La sucesión de Kicillof, así, se cruza con la supervivencia política de decenas de dirigentes territoriales. Las PASO como mecanismo para ordenar la interna El peronismo bonaerense coincide en que una primaria permitiría reducir la cantidad de aspirantes y ordenar una interna que, por ahora, reúne más de una decena de nombres. La discusión se complica por la posibilidad de cambios en el sistema electoral nacional y por las dudas sobre el calendario bonaerense. Si las primarias dejan de existir o se suspenden, la provincia deberá definir si conserva una instancia propia o si las candidaturas se resolverán mediante acuerdos partidarios. En ese último escenario, la tensión aumentará. Cerca de Kicillof sostienen que si las PASO se suspenden en Nación, en PBA se caen automáticamente. El ministro Bianco expresó en los últimos días que el espacio de Kicillof mantiene como hipótesis principal una primaria para definir las candidaturas. También admitió que, si las reglas cambian, deberán analizarse otros mecanismos, entre ellos una elección interna o un acuerdo de unidad. El viernes se le consultó si harían un acuerdo con Cristina Kirchner, algo que el ministro de Gobierno puso en duda. Una respuesta que despertó la irritación del kirchnerismo. Una primaria permitiría que la competencia ocurra dentro del peronismo; su ausencia podría trasladar la puja a la conformación de listas separadas. Ese riesgo está presente en cada conversación que mantienen los referentes provinciales. La aspiración de que las PASO decanten dos o tres candidatos con volumen electoral todavía convive con la idea de una síntesis previa. Si el peronismo llega a un acuerdo sobre una fórmula presidencial, una candidatura bonaerense y el reparto de lugares, la primaria podría perder atractivo. Hoy, a la luz de los hechos, esa posibilidad aparece lejana. El kirchnerismo y otros cálculos La otra variable es el lugar que ocupará el kirchnerismo. La Cámpora conserva representación legislativa, estructura militante, presencia territorial y capacidad para incidir en la organización partidaria. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, aparece como una de las dirigentes con posibilidades de competir por la gobernación, en especial porque no podrá buscar otro mandato municipal en 2027. También persiste la incógnita sobre el rol de Máximo Kirchner, que mantiene peso dentro del Partido Justicialista (PJ) bonaerense y en la relación con los intendentes. El acuerdo alcanzado para la conducción partidaria evitó una competencia entre Kicillof y el kirchnerismo, pero no eliminó las diferencias. La futura presidencia del Congreso del PJ bonaerense, que debería asumir Kirchner, será una instancia relevante porque ese órgano interviene en la autorización de alianzas electorales. La relación entre el gobernador y el kirchnerismo no atraviesa un quiebre formal, aunque hay desconfianzas acumuladas. Kicillof consolidó un espacio propio y busca ampliar su despliegue fuera de la provincia. El kirchnerismo, a su vez, pretende preservar su gravitación en las decisiones electorales y evitar que el MDF defina por sí solo la estrategia de 2027. El Frente Renovador de Massa es otro actor necesario. El exministro de Economía mantiene vínculos con dirigentes de la Liga y propone evitar una división que debilite al peronismo frente a la oposición. Su postura combina dos ideas: la necesidad de una unidad competitiva y la aceptación de una PASO si no hay acuerdo. Esa posición lo ubica como un interlocutor para todos los sectores. La discusión bonaerense tendrá, además, un impacto nacional. Si Kicillof se transforma en candidato presidencial, necesitará que la provincia funcione como base electoral y política. Si otro dirigente del peronismo encabeza la fórmula nacional, el gobernador deberá decidir cuánto poder está dispuesto a ceder en la sucesión. La gobernación de Buenos Aires será una de las piezas de esa negociación. La próxima reunión del Congreso del PJ bonaerense y las definiciones sobre el calendario electoral pueden aportar señales. Hasta entonces, los candidatos del MDF, la Liga de Intendentes y el kirchnerismo seguirán acumulando presencia territorial, contactos y apoyos. La disputa ya empezó, pero el mecanismo para resolverla todavía no está asegurado.

Fuente: Infobae — Ver noticia original